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Visión general
El rectocele es la protrusión en forma de bolsa de la pared anterior del recto, la última parte del intestino grueso, hacia la pared posterior de la vagina. Es un tipo de prolapso de órganos pélvicos que afecta a la pared vaginal posterior y se presenta en las mujeres.
Los rectoceles pequeños son bastante frecuentes y pueden no causar ninguna molestia. Que se observe un rectocele en la exploración o en una prueba de imagen no significa por sí solo que exista una enfermedad o que sea necesaria una operación.
En algunas mujeres, el rectocele puede dificultar la salida de las heces. Las heces pueden acumularse en esta bolsa y provocar sensación de evacuación incompleta, esfuerzo prolongado o la necesidad de presionar la vagina con la mano.
La decisión sobre el tratamiento no se toma solo según el tamaño del rectocele en centímetros. Se valoran conjuntamente la intensidad de las molestias, si el rectocele se vacía o no durante la defecación, los problemas del suelo pélvico asociados y la calidad de vida [1–4].
Síntomas y causas
¿Qué síntomas produce el rectocele?
Los rectoceles pequeños a menudo no causan síntomas. En los rectoceles que afectan a la defecación pueden aparecer las siguientes molestias:
- Dificultad para expulsar las heces
- Esfuerzo prolongado o excesivo
- Sensación de evacuación incompleta
- Necesidad de volver al baño poco tiempo después
- Sensación de que las heces se acumulan en la bolsa formada hacia la vagina
- Presionar con los dedos la pared posterior de la vagina durante la defecación
- Necesidad de presionar con la mano la zona del periné
- Sensación de plenitud en la vagina o de tejido que sale al exterior
- Presión y pesadez en la zona pélvica
- Molestias durante las relaciones sexuales
- A veces, dificultad para controlar los gases o las heces
La presión con los dedos sobre la pared posterior de la vagina o sobre el periné, la zona entre la vagina y el ano, para facilitar la defecación se denomina apoyo digital o splinting.
Esta molestia puede hacer pensar en un rectocele, pero por sí sola no permite establecer un diagnóstico definitivo.
¿Toda dificultad para defecar se debe a un rectocele?
No. El estreñimiento por obstrucción de la salida puede deberse a muchas causas diferentes:
- Falta de relajación de los músculos del suelo pélvico durante la defecación
- Prolapso rectal interno
- Descenso excesivo del recto
- Enterocele o sigmoidocele
- Movimientos intestinales lentos
- Síndrome del intestino irritable
- Estrechez anal o enfermedades anales dolorosas
- Algunos medicamentos y enfermedades neurológicas
Aunque el rectocele se vea en las pruebas de imagen, la causa real de las molestias puede ser una coordinación inadecuada de los músculos del suelo pélvico. Una operación realizada sin corregir este problema puede no aportar el beneficio esperado [1,3].
¿Por qué se forma el rectocele?
El debilitamiento de los tejidos de sostén situados entre el recto y la vagina da lugar a la formación del rectocele.
Los factores que pueden aumentar el riesgo son los siguientes:
- Partos vaginales difíciles o numerosos
- Lesión de los músculos del suelo pélvico y del tejido del periné durante el parto
- Estreñimiento prolongado y esfuerzo excesivo
- Edad avanzada y cambios en los tejidos después de la menopausia
- Exceso de peso
- Tos crónica
- Levantar pesos
- Operaciones pélvicas o ginecológicas previas
- Prolapso del útero o de la vejiga
- Algunas enfermedades que afectan al tejido conectivo
El rectocele también puede aparecer en mujeres que han dado a luz por cesárea o que nunca han dado a luz.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico comienza escuchando con detalle las molestias de la paciente y con la exploración del suelo pélvico.
Su médico le preguntará:
- Desde cuándo tiene estreñimiento,
- Cuánto esfuerzo hace durante la defecación,
- Si tiene sensación de evacuación incompleta,
- Si necesita apoyar con la mano la vagina o el periné,
- Si tiene pérdidas de orina o dificultad para orinar,
- Si tiene sensación de prolapso en la vagina,
- Por su función sexual,
- Por sus antecedentes de partos y operaciones.
Mediante la exploración rectal y vaginal se valoran la presencia del rectocele, el estado del tejido del periné y los prolapsos asociados de la vejiga, del útero o de la cúpula vaginal.
¿Qué pruebas pueden realizarse?
No todas las pruebas son necesarias en todas las pacientes. Según los síntomas y según si se plantea o no una operación, pueden utilizarse las siguientes exploraciones:
- Defecografía: Muestra la formación del rectocele mientras la paciente defeca y si el contenido de su interior se vacía o no.
- Defecografía por RM: Puede mostrar, junto con el rectocele, el prolapso rectal interno, el enterocele y otros prolapsos de órganos pélvicos.
- Manometría anorrectal: Valora la presión de los músculos anales y el funcionamiento del suelo pélvico durante la defecación.
- Prueba de expulsión del balón: Estudia si el suelo pélvico se relaja lo suficiente durante la defecación.
- Estudio del tiempo de tránsito colónico: Puede realizarse cuando se sospecha que los movimientos intestinales son lentos.
- Ecografía endoanal: Puede valorar la lesión de los músculos anales en pacientes con incontinencia fecal.
- Colonoscopia: Puede realizarse en caso de sangrado, anemia, un cambio reciente en el hábito intestinal o necesidad de cribado de cáncer de intestino.
El objetivo de las pruebas de imagen dinámicas no es solo medir el tamaño del rectocele. También se valora si el rectocele se vacía o no durante la defecación y si existen otros problemas del suelo pélvico asociados [1,2].
Opciones de tratamiento
El objetivo del tratamiento no es solo corregir la protrusión de la pared vaginal, sino mejorar la defecación y la calidad de vida de la paciente.
En las pacientes con un rectocele en las pruebas de imagen pero sin molestias, no es necesario tratamiento. En las pacientes con síntomas, el primer escalón suelen ser los métodos sin cirugía [1,3].
Regulación del tránsito intestinal
Reducir el estreñimiento y el esfuerzo excesivo es la base del tratamiento.
Según la recomendación médica, pueden ser útiles:
- Ajustar el contenido de fibra de forma adecuada para cada persona
- Tomar suficiente líquido
- Actividad física regular
- Ablandadores de heces o medicamentos osmóticos adecuados
- Evitar permanecer sentada mucho tiempo en el inodoro
- No forzar cuando no hay ganas de defecar
- Colocar los pies sobre un pequeño soporte elevado.
Una mayor cantidad de fibra no da buenos resultados en todas las pacientes. El exceso de fibra puede aumentar la hinchazón abdominal en algunas pacientes o provocar que las heces se acumulen dentro del rectocele. Por ello, la alimentación debe planificarse de forma individual.
Fisioterapia del suelo pélvico y biofeedback
La contracción de los músculos del suelo pélvico durante la defecación, en lugar de su relajación, se denomina disinergia del suelo pélvico. Esta situación puede presentarse junto con el rectocele y ser una causa importante de la dificultad para defecar.
En el tratamiento con biofeedback, la paciente aprende:
- A relajar los músculos del suelo pélvico en el momento adecuado,
- A utilizar de forma eficaz los músculos abdominales,
- A defecar sin hacer un esfuerzo excesivo,
- La postura correcta en el inodoro.
La guía de la ASCRS (Sociedad Estadounidense de Cirujanos de Colon y Recto) de 2024 y el consenso sobre el suelo pélvico de 2026 recomiendan estudiar y tratar los problemas funcionales del suelo pélvico antes de plantear una operación de rectocele [1,3].
La fisioterapia del suelo pélvico puede no eliminar por completo el rectocele anatómico, pero puede reducir de forma importante las molestias al defecar.
Pesario vaginal
Si el rectocele se acompaña de prolapso de la vagina, del útero o de la vejiga, pueden utilizarse dispositivos de soporte que se colocan dentro de la vagina, llamados pesarios.
El pesario:
- Puede reducir la sensación de plenitud vaginal.
- Puede sostener el prolapso.
- Puede ser una opción en pacientes que no desean operarse o que tienen un riesgo quirúrgico alto.
Se necesitan controles periódicos, limpieza y cambio cuando sea necesario. El pesario puede no corregir por completo el problema de la defecación en todas las pacientes [4].
¿Cuándo se plantea una operación de rectocele?
La operación suele valorarse cuando se cumplen a la vez las siguientes condiciones:
- Presencia de una dificultad marcada para defecar o de una protrusión vaginal
- Necesidad frecuente de apoyo con la mano durante la defecación
- Demostración en la defecografía de un rectocele que retiene las heces y no se vacía lo suficiente
- Falta de beneficio suficiente con la alimentación, los medicamentos y el tratamiento del suelo pélvico
- Molestias que afectan de forma marcada a la calidad de vida
- Que se hayan valorado y tratado causas funcionales, como la falta de relajación de los músculos del suelo pélvico
Según la guía de la ASCRS de 2024, en un rectocele que causa una dificultad de evacuación importante puede plantearse la reparación quirúrgica una vez corregidos los problemas funcionales asociados [1].
¿Cómo se realizan las operaciones de rectocele?
El rectocele puede repararse por distintas vías:
- Abordaje vaginal: Se refuerzan los tejidos de sostén debilitados de la pared posterior de la vagina.
- Abordaje transanal: La reparación se realiza a través del ano y del recto.
- Abordaje transperineal: La reparación se realiza desde la zona entre la vagina y el ano.
- Abordaje abdominal: Puede realizarse a través del abdomen en pacientes seleccionadas con prolapso rectal interno o con prolapso de más de un órgano pélvico.
El método adecuado se determina según:
- Las características del rectocele,
- La presencia o no de prolapso vaginal,
- El prolapso rectal interno,
- El estado de los músculos anales,
- Las molestias de incontinencia fecal,
- La función sexual,
- Las operaciones previas.
Ningún método quirúrgico es superior para todas las pacientes. El tratamiento puede requerir la valoración conjunta del cirujano colorrectal, de un médico con experiencia en las enfermedades del suelo pélvico femenino, del gastroenterólogo, del radiólogo y del fisioterapeuta de suelo pélvico [1,3,4].
¿La operación corrige por completo el estreñimiento?
No siempre. Si el rectocele realmente retiene las heces, la evacuación puede ser más fácil después de la operación. Sin embargo:
- Si persiste una coordinación inadecuada de los músculos del suelo pélvico,
- Un tránsito intestinal lento,
- Un síndrome del intestino irritable,
- O un prolapso rectal interno, el estreñimiento y la sensación de evacuación incompleta pueden continuar.
«Corregir la anatomía» no siempre significa «corregir por completo la función intestinal». Por ello, es importante seleccionar bien a las pacientes antes de la operación.
Recuperación y seguimiento
El tiempo de recuperación varía según el método de la operación y los demás procedimientos del suelo pélvico que se realicen a la vez. Puede ser necesario permanecer en el hospital el mismo día o varios días.
Después de la operación:
- Se controla el dolor.
- Se empieza a caminar pronto.
- Se administra tratamiento para prevenir el estreñimiento.
- Se procura mantener las heces blandas.
- Se evita el esfuerzo excesivo.
En las primeras semanas puede haber un leve manchado vaginal o anal. El aumento del sangrado o la aparición de una secreción con mal olor no deben considerarse normales.
La vuelta a un trabajo de oficina suele ser posible en 2–4 semanas. El momento de volver a levantar pesos, al ejercicio intenso y a las relaciones sexuales lo determina el médico según el método empleado.
Debe ponerse en contacto con el equipo sanitario en las siguientes situaciones:
- Fiebre alta
- Dolor pélvico o abdominal que va en aumento
- Sangrado vaginal o anal abundante
- Secreción con mal olor
- Imposibilidad de orinar
- Imposibilidad de expulsar gases y heces
- Vómitos persistentes
- Nuevo prolapso marcado en la vagina
El rectocele puede reaparecer después del tratamiento. El estreñimiento, el esfuerzo continuo, la tos crónica, el exceso de peso y la debilidad del tejido conectivo pueden aumentar el riesgo de recurrencia.
Preguntas frecuentes
¿El rectocele es un cáncer o se convierte en cáncer?
No. El rectocele no es un cáncer y no se convierte en cáncer. Sin embargo, si hay cambios en la defecación, sangrado, anemia o pérdida de peso, es necesario descartar otras enfermedades intestinales.
¿El rectocele y el prolapso rectal son la misma enfermedad?
No. En el rectocele, la pared anterior del recto forma una bolsa hacia la vagina. En el prolapso rectal, en cambio, el recto se desliza hacia abajo y a veces sale por el ano. Las dos situaciones pueden darse a la vez en la misma paciente.
¿El rectocele desaparece por sí solo?
El rectocele anatómico puede no desaparecer por completo. Sin embargo, con la regulación del tránsito intestinal y el tratamiento del suelo pélvico, las molestias pueden disminuir de forma importante. El rectocele que no causa síntomas no necesita tratamiento.
¿Todas las pacientes con rectocele necesitan una operación?
No. En la mayoría de las pacientes se aplican primero tratamientos sin cirugía. La operación solo se plantea en pacientes bien seleccionadas con molestias marcadas y resistentes al tratamiento.
¿Basta el tamaño del rectocele para decidir la operación?
No. Un rectocele grande puede causar pocos síntomas, y uno más pequeño puede afectar a la defecación. La decisión se toma según las molestias, la exploración y si el rectocele se vacía o no durante la defecación.
¿Defecar ayudándose con los dedos es un síntoma de rectocele?
Que la defecación resulte más fácil al presionar la pared posterior de la vagina o el periné puede hacer pensar en un rectocele. Sin embargo, el prolapso rectal interno y la coordinación inadecuada de los músculos del suelo pélvico también pueden causar el mismo síntoma.
¿Los ejercicios del suelo pélvico corrigen el rectocele?
La fisioterapia del suelo pélvico puede no conseguir que el rectocele desaparezca anatómicamente por completo. Sin embargo, al enseñar a usar correctamente los músculos, puede reducir el esfuerzo, la dificultad para defecar y algunas molestias del suelo pélvico.
¿El rectocele afecta a la vida sexual?
En algunas pacientes puede haber plenitud vaginal, presión o molestias durante las relaciones. Después del tratamiento quirúrgico también puede aparecer una sensibilidad pasajera o, en raras ocasiones, dolor durante las relaciones. Estas molestias deben hablarse abiertamente con el médico al planificar el tratamiento.
¿Se utiliza malla en la operación de rectocele?
En la mayoría de las reparaciones vaginales estándar del rectocele se utilizan los propios tejidos de la paciente. La malla solo puede valorarse en situaciones seleccionadas y como parte de otras operaciones del suelo pélvico. Si se va a utilizar una malla, deben hablarse con detalle sus beneficios y sus riesgos específicos.
¿Se necesita una bolsa después de la operación de rectocele?
En la gran mayoría de las operaciones de rectocele no se necesita un estoma, es decir, una bolsa. Puede ser necesario de forma muy excepcional si se produce una complicación intestinal grave o en una situación quirúrgica muy particular.
¿Cuándo puedo volver a mi vida normal después de la operación?
Las actividades diarias ligeras pueden retomarse en poco tiempo. La vuelta a un trabajo de oficina suele ser posible en 2–4 semanas. Para levantar pesos, hacer ejercicio y mantener relaciones sexuales debe esperarse el tiempo que indique su médico.
Referencias
- Alavi K, Thorsen AJ, Fang SH, et al. The American Society of Colon and Rectal Surgeons Clinical Practice Guidelines for the Evaluation and Management of Chronic Constipation. Diseases of the Colon & Rectum. 2024;67(10):1244–1257. doi:10.1097/DCR.0000000000003430. Registro en PubMed
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- Van de Bruaene C, De Schepper H, Surmont M, et al. Guideline on Pelvic Floor Disorders: Consensus on Obstructed Defecation Syndrome. Acta Gastro-Enterologica Belgica. 2026;89(2):385–405. doi:10.51821/89.2.15231. Registro en PubMed
- American College of Obstetricians and Gynecologists and American Urogynecologic Society. Pelvic Organ Prolapse: ACOG Practice Bulletin No. 214. Obstetrics & Gynecology. 2019;134(5):e126–e142. Guía del ACOG
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