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Prof. Dr. Ersin Gündoğan

Apendicitis

La apendicitis es la inflamación del apéndice, una estructura delgada y en forma de dedo unida a la parte inicial del intestino grueso.

Última actualización: 20 de agosto de 2026

Última actualización: 20 de agosto de 2026

Esta página es una traducción del original en turco. El texto válido desde el punto de vista médico es la versión en turco. Leer el original en turco

Visión general

La apendicitis es la inflamación del apéndice, una estructura delgada y en forma de dedo unida a la parte inicial del intestino grueso. Popularmente, este órgano se conoce a veces simplemente como “el apéndice”. La apendicitis puede aparecer a cualquier edad; es más frecuente en la infancia y en la edad adulta joven, aunque también puede presentarse en edades avanzadas.

Se sabe que el apéndice tiene algunas funciones relacionadas con el sistema inmunitario. Sin embargo, su extirpación quirúrgica no provoca ninguna carencia importante conocida en el sistema inmunitario ni en el aparato digestivo.

La apendicitis se clasifica en dos grandes grupos:

  • Apendicitis no complicada: Hay inflamación en el apéndice, pero no se ha producido perforación, absceso ni infección abdominal extendida.
  • Apendicitis complicada: El apéndice se ha perforado, se ha formado un absceso a su alrededor o la inflamación se ha extendido a la cavidad abdominal.

Esta distinción es importante para determinar el tratamiento que se aplicará y la duración del tratamiento antibiótico. Las guías actuales recomiendan que los pacientes con sospecha de apendicitis sean valorados médicamente sin demora [1,2].

Si hay dolor abdominal que empeora, endurecimiento del abdomen, vómitos persistentes, debilidad marcada, sensación de desmayo o fiebre alta, se debe acudir al servicio de urgencias más cercano.

Síntomas y causas

¿Qué síntomas produce la apendicitis?

El síntoma más frecuente de la apendicitis es el dolor abdominal. En el caso típico, el dolor:

  • Comienza primero alrededor del ombligo o en la parte central del abdomen.
  • En unas horas se localiza en la parte inferior derecha del abdomen.
  • Puede aumentar al caminar, toser, con las sacudidas o con los movimientos bruscos.
  • Con el tiempo puede volverse más continuo e intenso.

El dolor puede acompañarse de los siguientes síntomas:

  • Falta de apetito
  • Náuseas y vómitos
  • Fiebre leve o alta
  • Sensibilidad e hinchazón abdominal
  • Estreñimiento o diarrea
  • Dificultad para expulsar gases
  • En algunos pacientes, molestias al orinar

No es necesario que todos los síntomas aparezcan en cada paciente. Como la posición del apéndice dentro del abdomen varía de una persona a otra, la localización del dolor también puede ser diferente. Especialmente en los niños, las embarazadas y las personas de edad avanzada, los síntomas pueden ser más leves, imprecisos o atípicos.

¿Por qué se produce la apendicitis?

La causa exacta de la apendicitis no puede determinarse en todos los pacientes. En algunos pacientes, el interior del apéndice puede obstruirse debido a:

  • Un fragmento de heces endurecido (fecalito o apendicolito),
  • La inflamación del tejido inmunitario,
  • Con menos frecuencia, un parásito, un cuerpo extraño o un tumor. Tras la obstrucción, la presión dentro del apéndice puede aumentar, las bacterias pueden multiplicarse y puede desarrollarse la inflamación.

La apendicitis no es contagiosa. Por lo general no se debe a un alimento concreto ni a un error de la persona, y no se conoce ningún método que permita prevenirla con seguridad.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de apendicitis no se basa en un único síntoma ni en un único análisis de sangre. El médico valora en conjunto las molestias del paciente, los hallazgos de la exploración, los análisis de sangre y orina y, cuando es necesario, los resultados de las pruebas de imagen [1,2].

Exploración y análisis de laboratorio

Su médico le preguntará cuándo comenzó el dolor, si ha cambiado de lugar y qué síntomas lo acompañan. En la exploración abdominal se valora la localización de la sensibilidad y si existe rigidez de los músculos abdominales.

Las pruebas que pueden solicitarse son las siguientes:

  • Hemograma y PCR: Aportan información sobre la inflamación en el organismo. Sin embargo, unos valores normales no descartan por sí solos la apendicitis con certeza.
  • Análisis de orina: Ayuda a valorar otras causas de dolor similar, como la infección urinaria o los cálculos renales.
  • Prueba de embarazo: En pacientes con posibilidad de embarazo, puede realizarse para distinguir urgencias como el embarazo ectópico y para elegir la prueba de imagen.

Los sistemas de puntuación clínica como AIR, Alvarado y Adult Appendicitis Score pueden ayudar a estimar la probabilidad de apendicitis. Sin embargo, estas puntuaciones no sustituyen la exploración médica ni las pruebas de imagen necesarias [1].

¿Qué prueba de imagen se utiliza?

  • Ecografía: Al no utilizar radiación, es el método de primera elección, especialmente en niños y embarazadas. Sin embargo, el apéndice no siempre puede verse con claridad en la ecografía.
  • Tomografía computarizada (TC): En adultos, cuando el diagnóstico es dudoso, tiene una precisión diagnóstica muy alta. En pacientes adecuados puede preferirse la TC de baja dosis.
  • Resonancia magnética (RM): Puede utilizarse especialmente en embarazadas o cuando debe evitarse la radiación.

Las pruebas de imagen no solo ayudan a diagnosticar la apendicitis; también pueden mostrar situaciones que cambian la decisión terapéutica, como un apendicolito, una perforación, un absceso o una inflamación extendida.

Opciones de tratamiento

El tratamiento se planifica según si la apendicitis es no complicada o complicada, la edad del paciente, su estado general de salud y los hallazgos de las pruebas de imagen.

¿Cómo se realiza la operación de apendicitis?

El tratamiento definitivo y establecido de la apendicitis es la apendicectomía, es decir, la extirpación quirúrgica del apéndice. Hoy en día, en los pacientes adecuados, la apendicectomía laparoscópica (mínimamente invasiva) es el abordaje quirúrgico estándar [1,2].

En la cirugía laparoscópica se accede a través de varias incisiones pequeñas en el abdomen con una cámara e instrumentos quirúrgicos finos, y se extirpa el apéndice. Este método se asocia generalmente a ventajas como:

  • Incisiones más pequeñas,
  • Menos dolor tras la operación,
  • Una estancia hospitalaria más corta,
  • Una vuelta más temprana a la vida diaria.

Si el apéndice está perforado, si hay una inflamación extendida dentro del abdomen o si no es posible continuar de forma segura con el método laparoscópico, puede preferirse la cirugía abierta. La conversión a cirugía abierta de una operación iniciada por vía laparoscópica, por motivos de seguridad, no es un fracaso.

En pacientes con apendicitis no complicada y estado general estable, realizar la operación en las primeras 24 horas tras el diagnóstico suele considerarse seguro. Sin embargo, si hay perforación, inflamación extendida del peritoneo o deterioro del estado general, es necesaria una intervención más urgente [1].

¿Se utilizan antibióticos antes y después de la operación?

Antes de la operación suele administrarse una dosis única de antibiótico por vía intravenosa para reducir el riesgo de infección.

Tras la operación de una apendicitis no complicada, en la mayoría de los pacientes no es necesario continuar con el antibiótico. En la apendicitis perforada o complicada, en cambio, se aplica tratamiento antibiótico. Si el foco de infección abdominal se ha controlado adecuadamente con la cirugía, las guías actuales indican que en la mayoría de los pacientes puede bastar un tratamiento corto, de aproximadamente 2–3 días. La duración se individualiza según la fiebre del paciente, sus valores analíticos, los hallazgos quirúrgicos y su mejoría clínica [1].

¿Puede tratarse la apendicitis solo con antibióticos?

En algunos pacientes adultos bien seleccionados, con buen estado general y en los que las pruebas de imagen confirman una apendicitis no complicada, puede considerarse el tratamiento antibiótico en lugar de la cirugía. Este enfoque no es adecuado para todos los pacientes, y las ventajas del tratamiento y el riesgo de recurrencia deben valorarse conjuntamente entre el paciente y el cirujano [1–4].

La ventaja del tratamiento antibiótico es la posibilidad de evitar inicialmente la cirugía y la anestesia. Sin embargo:

  • Existe la posibilidad de que no haya mejoría durante el tratamiento y se necesite la cirugía.
  • La apendicitis puede reaparecer meses o años después.
  • Pueden ser necesarias visitas repetidas al hospital.
  • Se pierde la posibilidad de realizar el estudio anatomopatológico del apéndice extirpado.

En estudios a largo plazo se ha observado que una parte importante de los pacientes tratados con antibióticos necesitaron después una apendicectomía. En los resultados a 10 años del estudio APPAC, esta proporción fue de aproximadamente el 44 % [3]. En el estudio CODA, aproximadamente a la mitad de los pacientes que comenzaron con antibióticos se les realizó una apendicectomía en un plazo de 3–4 años [4].

Si existe un fragmento de heces endurecido llamado apendicolito, la probabilidad de que el tratamiento antibiótico fracase y de que surjan complicaciones es mayor. Por ello, en los pacientes con apendicolito se considera con más fuerza la cirugía [1,4].

En los pacientes con inflamación extendida del peritoneo, perforación, infección no controlada, sospecha de tumor o deterioro del estado general, el tratamiento solo con antibióticos no es adecuado. El tratamiento antibiótico no es un método que pueda iniciarse en casa sin consultar al médico.

¿Qué se hace si se ha formado un absceso o un plastrón?

La formación alrededor del apéndice de un absceso localizado o de una masa de tejido inflamado se denomina “absceso apendicular” o “plastrón”. En los pacientes con estado general estable, las opciones son:

  • Tratamiento antibiótico,
  • En los abscesos adecuados, drenaje guiado por imagen,
  • En centros con experiencia, cirugía laparoscópica precoz.

El método elegido depende del tamaño del absceso, del estado del paciente y de la experiencia del centro.

No es obligatorio operar más adelante de forma automática a todos los pacientes que mejoran con antibióticos o drenaje. No obstante, en quienes tienen molestias recurrentes o sospecha de tumor puede ser necesaria una apendicectomía programada. Especialmente en adultos de 35 años o más en los que se ha detectado un absceso alrededor del apéndice, debe valorarse la colonoscopia, las pruebas de imagen abdominales y la opción de una apendicectomía diferida, ante la posibilidad de un tumor subyacente del apéndice o del intestino grueso [1].

¿Se envía el apéndice a anatomía patológica?

El apéndice extirpado en la operación se examina en el laboratorio de anatomía patológica. Este estudio confirma el diagnóstico y permite identificar tumores del apéndice, tumores neuroendocrinos u otras enfermedades inflamatorias, que pueden aparecer en raras ocasiones.

Proceso de recuperación

Tras una apendicectomía laparoscópica no complicada, la mayoría de los pacientes pueden levantarse el mismo día o al día siguiente y, por lo general, reciben el alta en 1–2 días. La duración de la estancia hospitalaria varía según el estado del paciente y la práctica del centro sanitario.

Si el apéndice estaba perforado o se ha formado un absceso o una infección extendida, puede ser necesario permanecer más tiempo en el hospital y recibir tratamiento antibiótico.

Tras el alta:

  • Se pueden empezar paseos suaves desde el principio.
  • Es esperable que haya dolor y sensibilidad en las zonas de las incisiones durante algunos días.
  • Mientras no haya náuseas, la alimentación puede volver progresivamente a la normalidad.
  • La vuelta al trabajo de oficina puede ser posible en la mayoría de los pacientes en aproximadamente 1–2 semanas.
  • El momento de volver a levantar peso y a hacer ejercicio intenso debe determinarlo el médico según el método quirúrgico y la recuperación.

Si aparece alguno de los siguientes síntomas, debe ponerse en contacto con el equipo sanitario:

  • Fiebre que aumenta o persiste
  • Dolor abdominal cada vez mayor
  • Vómitos persistentes o incapacidad para alimentarse
  • Hinchazón abdominal marcada
  • Incapacidad para expulsar gases o heces
  • Enrojecimiento, hinchazón, secreción maloliente o sangrado en la zona de la incisión

Preguntas frecuentes

¿Puede desaparecer por sí solo el dolor de la apendicitis?

Que el dolor disminuya no significa que la enfermedad se haya resuelto con seguridad. Cuando el apéndice se perfora, el tipo o la localización del dolor pueden cambiar temporalmente y después puede aparecer un dolor abdominal más extendido. El dolor que aumenta en unas horas o que se localiza en la parte inferior derecha del abdomen requiere valoración médica.

¿Se pueden tomar analgésicos si se sospecha apendicitis?

No hay pruebas sólidas de que un tratamiento adecuado del dolor impida diagnosticar la apendicitis; en urgencias no debe retrasarse el control del dolor. Sin embargo, la persona no debe tomar analgésicos para aplazar la consulta médica, no debe empezar antibióticos por su cuenta y, ante un dolor abdominal intenso de causa desconocida, no debe usar laxantes ni enemas.

¿Se puede comer si se sospecha apendicitis?

Como puede ser necesaria una operación o una sedación, es posible que al acudir al centro sanitario se le pida permanecer en ayunas durante un tiempo. Si tiene un dolor abdominal intenso, es más seguro consultar al equipo sanitario de urgencias antes de comer. Si tiene sed, diabetes u otra enfermedad, comuníqueselo al personal sanitario.

¿Se opera de inmediato a todos los pacientes con apendicitis?

No. En los pacientes con apendicitis no complicada y estado general estable, la operación puede programarse dentro de las primeras 24 horas. En algunos pacientes seleccionados también puede plantearse el tratamiento antibiótico. Sin embargo, si hay perforación, infección extendida o deterioro del estado general, puede ser necesaria una intervención quirúrgica urgente.

¿Qué es más adecuado, antibióticos o cirugía?

La cirugía es el tratamiento definitivo que elimina la apendicitis y evita en gran medida el riesgo de recurrencia. El tratamiento antibiótico, en cambio, solo puede ser una opción en pacientes no complicados bien seleccionados. Si hay apendicolito, perforación, absceso o sospecha de tumor, la elección del tratamiento cambia. La decisión debe tomarse valorando conjuntamente los resultados de las pruebas de imagen y las preferencias personales.

¿Puede tratarse la apendicitis en los niños solo con antibióticos?

En los niños también se ha investigado el tratamiento antibiótico en casos no complicados seleccionados. Sin embargo, la selección de los pacientes debe hacerse con cuidado; no debe haber apendicolito, perforación ni absceso. En los niños, la apendicectomía laparoscópica sigue siendo el tratamiento establecido y definitivo. La decisión debe tomarla el equipo de cirugía pediátrica.

¿Cómo se trata la apendicitis durante el embarazo?

En el embarazo no debe retrasarse el diagnóstico de apendicitis. La primera prueba de imagen suele ser la ecografía y, si el resultado no es suficiente, la RM. Cuando se confirma el diagnóstico, la cirugía es en la mayoría de los casos el tratamiento estándar, y la intervención necesaria puede realizarse en cualquier etapa del embarazo. Retrasar el tratamiento puede suponer un riesgo mayor para la madre y el bebé.

¿Se produce alguna carencia en el organismo cuando se extirpa el apéndice?

Aunque el apéndice tiene algunas funciones relacionadas con el sistema inmunitario, tras su extirpación no se produce ninguna carencia importante conocida en el aparato digestivo ni en el sistema inmunitario. Los pacientes pueden continuar con su vida normal después de la apendicectomía.

¿Puede reaparecer la apendicitis después de la operación?

Cuando el apéndice se extirpa por completo, no se espera que la apendicitis reaparezca. Muy raramente puede desarrollarse una “apendicitis del muñón” en la parte del apéndice que ha quedado. Aunque la operación se haya realizado hace años, un dolor intenso de nueva aparición en la parte inferior derecha del abdomen debe ser valorado.

¿Cuándo puedo volver al trabajo después de la operación?

Tras una cirugía laparoscópica no complicada, la vuelta al trabajo de oficina puede ser posible en la mayoría de los pacientes en 1–2 semanas. En los trabajos físicos pesados, tras una cirugía abierta o en la apendicitis perforada puede necesitarse más tiempo. El momento exacto se determina según los hallazgos quirúrgicos y el ritmo de recuperación de cada persona.

Referencias

  1. Podda M, et al. Diagnosis and Treatment of Acute Appendicitis: 2025 Edition of the World Society of Emergency Surgery Jerusalem Guidelines. JAMA Surgery. 2026;161(3):283–295. doi:10.1001/jamasurg.2025.6218. Acceso a la publicación
  2. Kumar SS, et al. SAGES Guideline for the Diagnosis and Treatment of Appendicitis. Surgical Endoscopy. 2024;38:2974–2994. doi:10.1007/s00464-024-10813-y. Acceso a la guía
  3. Salminen P, et al. Ten-Year Follow-Up of Antibiotic Therapy Versus Appendectomy for Uncomplicated Acute Appendicitis: The APPAC Randomized Clinical Trial. 2026. Registro en PubMed
  4. CODA Collaborative. A Randomized Trial Comparing Antibiotics with Appendectomy for Appendicitis. New England Journal of Medicine. 2020;383:1907–1919. doi:10.1056/NEJMoa2014320. Acceso a la publicación

Información importante: La información de esta página se ha elaborado con fines de información general, a partir de la literatura científica actual y de guías internacionales. Las características clínicas de cada paciente son diferentes; la información aquí recogida no sustituye una valoración médica personal, un diagnóstico ni una recomendación de tratamiento.

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