Ir al contenido
Prof. Dr. Ersin Gündoğan

TAMIS

Sin incisión en el abdomen, a través del ano

En este método, sin realizar ninguna incisión en el abdomen, se coloca a través del ano un puerto de trabajo especial en el recto. Con instrumentos quirúrgicos finos que se manejan bajo la imagen de una cámara, se extirpa el pólipo o el tumor adecuado del recto.

Última actualización: 25 de agosto de 2026

Última actualización: 25 de agosto de 2026

Esta página es una traducción del original en turco. El texto válido desde el punto de vista médico es la versión en turco. Leer el original en turco

¿Qué es la TAMIS?

TAMIS es la abreviatura de las palabras inglesas “Transanal Minimally Invasive Surgery”. En español puede expresarse como cirugía mínimamente invasiva transanal, es decir, “cirugía cerrada realizada a través del ano”.

En este método, sin realizar ninguna incisión en el abdomen, se coloca a través del ano un puerto de trabajo especial en el recto. Con instrumentos quirúrgicos finos que se manejan bajo la imagen de una cámara, se extirpa el pólipo o el tumor adecuado del recto.

El objetivo principal de la TAMIS es extirpar la lesión, en los pacientes adecuados:

  • En una sola pieza,
  • Con márgenes quirúrgicos seguros,
  • Cuando es necesario, incluyendo todas las capas de la pared del recto,
  • Conservando en la medida de lo posible el tejido sano circundante [1–4].

El hecho de no realizar una incisión en el abdomen puede permitir tratar solo la zona enferma, sin necesidad de extirpar todo el recto. Sin embargo, la TAMIS no es adecuada para todos los pólipos de recto ni para todos los cánceres de recto. Las condiciones más importantes para el éxito son una selección correcta del paciente, una estadificación detallada y un equipo quirúrgico con experiencia.

Lo que debe saber

La característica más importante de la TAMIS: en los pacientes adecuados, la lesión del recto puede extirparse sin operar el abdomen, en una sola pieza y de forma adecuada para una valoración anatomopatológica detallada.

¿En qué enfermedades puede utilizarse?

La TAMIS se valora sobre todo en lesiones situadas en el recto que no pueden extirparse de forma segura o completa con los métodos colonoscópicos estándar.

Pólipos de recto grandes y de localización difícil

La mayoría de los pólipos del recto pueden extirparse durante la colonoscopia. Sin embargo, algunos pólipos pueden ser más adecuados para su extirpación mediante TAMIS si:

  • Son grandes,
  • Tienen una base amplia,
  • Se encuentran en una zona difícil,
  • Ya se ha intentado extirparlos antes y se ha formado tejido cicatricial debajo,
  • No va a poder hacerse una valoración anatomopatológica fiable si se extirpan en fragmentos,
  • Presentan sospecha de extensión profunda o de cáncer.

La TAMIS constituye una opción importante sobre todo cuando es necesario extirpar la lesión en una sola pieza y que el patólogo valore con detalle sus márgenes quirúrgicos [2–4].

Cánceres de recto en estadio precoz seleccionados

La TAMIS solo puede utilizarse con fines terapéuticos en cánceres de recto en estadio precoz cuidadosamente seleccionados.

En general, la extirpación local puede plantearse en cánceres de recto clínicos T1N0:

  • Que se considera que están limitados a las capas superficiales de la pared del recto,
  • Sin ganglios linfáticos sospechosos en la zona circundante,
  • Pequeños, móviles y de localización adecuada,
  • En los que los hallazgos de las pruebas de imagen y de la biopsia muestran características de bajo riesgo [1,5].

Sin embargo, las pruebas previas a la operación no siempre pueden mostrar con certeza la profundidad real del tumor. Si en el estudio anatomopatológico detallado realizado tras la TAMIS se detecta un cáncer más avanzado de lo esperado o características de alto riesgo, puede ser necesaria una operación radical complementaria del recto u otros tratamientos.

Tumores neuroendocrinos rectales

Algunos tumores neuroendocrinos detectados en el recto pueden no extirparse por completo por vía endoscópica. Cuando el tamaño, la profundidad y las características celulares del tumor y el resultado del procedimiento previo son adecuados, puede realizarse mediante TAMIS una extirpación complementaria de espesor completo.

Otras lesiones rectales seleccionadas

En centros con experiencia, cuando las características del paciente y de la lesión son adecuadas, la TAMIS también puede valorarse en las siguientes situaciones:

  • Tejido sospechoso residual en la zona de un pólipo extirpado previamente
  • Algunos tumores benignos del recto
  • Obtención simultánea del diagnóstico y el tratamiento en lesiones seleccionadas en estadio precoz
  • Lesiones rectales de difícil acceso con los métodos estándar
  • Algunas intervenciones quirúrgicas transanales especiales

No todos estos campos de uso tienen el mismo nivel de evidencia científica. La decisión debe tomarse de forma personalizada según el tipo de enfermedad, los hallazgos de las pruebas de imagen y la experiencia del cirujano.

¿Para quién es adecuada?

La decisión de realizar una TAMIS no se toma solo en función del tamaño de la lesión. Se valoran conjuntamente las siguientes características:

  • La distancia de la lesión al ano
  • Su localización en la pared anterior, posterior o lateral del recto
  • El tamaño de la lesión y qué parte de la circunferencia del recto ocupa
  • Que sea móvil o fija
  • El aspecto de la superficie y la sospecha de extensión profunda
  • El resultado de la biopsia
  • Los hallazgos de la RM de recto o de la ecografía endorrectal
  • Si hay o no ganglios linfáticos sospechosos en la zona circundante
  • Si se ha intentado o no previamente una extirpación endoscópica
  • El estado general de salud del paciente
  • El control actual de los gases y las heces

Cuando la TAMIS se planifica con fines de tratamiento del cáncer, la selección de los pacientes es mucho más estricta. En las guías actuales, la extirpación local es una opción aceptada principalmente para los cánceres de recto clínicos T1N0 de bajo riesgo [1,5].

¿Para quién puede no ser adecuada la TAMIS?

En las siguientes situaciones, la TAMIS por sí sola puede no ser un tratamiento suficiente del cáncer:

  • Que el tumor haya avanzado más en profundidad en la pared del recto
  • Que se vean ganglios linfáticos sospechosos en la RM o en la ecografía endorrectal
  • Que el tumor esté fijo
  • Que exista extensión a órganos a distancia
  • Mala diferenciación celular
  • Extensión del tumor a los vasos linfáticos o sanguíneos
  • Presencia de células tumorales alrededor de los nervios
  • Gemación tumoral marcada
  • Afectación submucosa profunda
  • Presencia de tumor en el margen de resección
  • Que la lesión sea tan extensa que no pueda extirparse de forma segura en una sola pieza

Algunas de estas características solo pueden conocerse mediante el estudio anatomopatológico realizado después de la TAMIS. Por ello, antes del procedimiento debe hablarse abiertamente con el paciente de que, según el resultado anatomopatológico, puede ser necesaria una segunda operación.

Valoración previa a la operación

Antes de la TAMIS, el objetivo es determinar con la mayor precisión posible la estructura y la profundidad de la lesión.

La valoración puede incluir:

  • Colonoscopia y biopsia
  • Tacto rectal
  • Rectoscopia o proctoscopia
  • RM de recto de alta calidad
  • Ecografía endorrectal
  • Análisis de sangre
  • Si hay un diagnóstico de cáncer, TC de tórax y abdomen
  • En los pacientes que lo necesiten, marcadores tumorales
  • Valoración anestésica

Antes del procedimiento se registran con detalle la distancia de la lesión al ano, su orientación en la pared del recto y la superficie que ocupa.

¿Es suficiente el resultado de la biopsia?

La biopsia consiste en tomar una muestra solo de una pequeña parte de la lesión. En un pólipo grande puede verse tejido benigno en una parte y haber un cáncer precoz en otra. Por ello, que la biopsia sea benigna no significa con certeza que no haya cáncer en toda la lesión.

La extirpación de la lesión en una sola pieza mediante TAMIS ayuda a que el patólogo valore de forma más fiable:

  • La profundidad real del tumor,
  • Los márgenes de resección,
  • La extensión a los vasos linfáticos y sanguíneos,
  • El grado celular,
  • Otras características de riesgo.

¿Cómo se realiza la TAMIS?

El procedimiento se realiza en la mayoría de los casos con anestesia general. Antes de la operación puede aplicarse una limpieza intestinal y una preparación antibiótica según lo indique el médico.

Durante la operación:

  1. El paciente se coloca en la posición adecuada según la localización de la lesión.
  2. Se coloca un puerto de trabajo especial en el recto a través del canal anal.
  3. Se introduce de forma controlada gas dióxido de carbono para crear un espacio de trabajo dentro del recto.
  4. Con ayuda de la cámara, la lesión se visualiza ampliada y con detalle.
  5. La lesión se extirpa respetando los márgenes de seguridad necesarios.
  6. En los casos adecuados, la abertura de la pared del recto se cierra con puntos de sutura.
  7. El tejido extirpado se envía orientado a estudio anatomopatológico.

Según las características de la lesión, pueden extirparse solo las capas superficiales o todo el espesor de la pared del recto. En las lesiones con sospecha de cáncer se busca una extirpación en una sola pieza, sin fragmentarla.

La TAMIS puede realizarse con instrumentos laparoscópicos estándar o, en los centros adecuados, con sistemas robóticos. Independientemente de la plataforma utilizada, los aspectos más importantes son una selección correcta del paciente, un margen quirúrgico seguro y una valoración anatomopatológica de calidad [2–4].

Ventajas de la TAMIS

Las principales ventajas que puede ofrecer la TAMIS en los pacientes adecuados son las siguientes:

  • No se realiza ninguna incisión quirúrgica en el abdomen
  • Se conservan el recto y la continuidad intestinal
  • En la mayoría de los pacientes no se necesita un estoma
  • La lesión se extirpa con precisión bajo una imagen ampliada
  • Pueden alcanzarse lesiones situadas más arriba que con la cirugía transanal directa estándar
  • La lesión puede extirparse en una sola pieza
  • Los márgenes anatomopatológicos pueden valorarse de forma más fiable
  • El dolor tras la operación suele ser limitado
  • La estancia en el hospital suele ser corta
  • Vuelta más temprana a la vida cotidiana
  • En comparación con las grandes operaciones abdominales, las funciones intestinal, urinaria y sexual pueden conservarse mejor

En una revisión sistemática y metaanálisis publicados en 2024 se informó de que la TAMIS y las plataformas transanales rígidas ofrecían resultados similares en cuanto al margen quirúrgico y la calidad de la pieza extirpada, y de que en el grupo de TAMIS las tasas totales de complicaciones a corto plazo y de reingreso hospitalario eran más bajas [2].

No obstante, los resultados pueden variar según las características de la lesión, la experiencia del cirujano y la selección de pacientes del centro. Las ventajas de la TAMIS solo son válidas en los pacientes en los que el método es adecuado.

Riesgos y limitaciones

La TAMIS es un método mínimamente invasivo, pero no está completamente libre de riesgos. Entre los problemas que pueden presentarse:

  • Sangrado después de la operación
  • Infección
  • Dificultad pasajera para orinar
  • Dolor o molestias al defecar
  • Apertura de la línea de sutura de la pared del recto
  • Entrada no deseada en la cavidad abdominal
  • Estrechamiento del recto
  • Desarrollo de una comunicación anormal entre el recto y los órganos vecinos
  • Cambios pasajeros en el control de los gases o de las heces
  • Extirpación incompleta de la lesión
  • Reaparición de la enfermedad en la misma zona
  • Puede ser necesario un procedimiento endoscópico o una operación adicionales.

Las complicaciones graves son poco frecuentes; sin embargo, el tamaño y la localización de la lesión y la extensión de la pared del recto extirpada pueden influir en el riesgo.

¿Cuál es la limitación más importante de la TAMIS?

La TAMIS solo extirpa la lesión de la pared del recto; no extirpa los ganglios linfáticos que rodean el recto.

Incluso en un cáncer de recto de aspecto precoz puede haber extensión microscópica a los ganglios linfáticos. Por ello, en los cánceres con alto riesgo de extensión a los ganglios linfáticos, la TAMIS no equivale a la operación radical estándar del recto [1,5].

Si tras la TAMIS el estudio anatomopatológico detecta alguna de las siguientes características, puede recomendarse un tratamiento complementario:

  • Que el tumor sea más profundo de lo esperado
  • Presencia de tumor en el margen quirúrgico
  • Mala diferenciación
  • Extensión a los vasos linfáticos o sanguíneos
  • Extensión alrededor de los nervios
  • Gemación tumoral de alto grado
  • Invasión submucosa profunda
  • Extirpación fragmentada o con una valoración anatomopatológica insuficiente

En este caso se valora una operación radical del recto que incluya la escisión total del mesorrecto o, en pacientes seleccionados, otros tratamientos oncológicos.

Importante: que se recomiende una operación adicional tras la TAMIS no significa que el procedimiento haya fracasado. Que el estudio detallado del tejido extirpado ponga de manifiesto características de riesgo que antes se desconocían puede hacer necesario completar el tratamiento del cáncer de forma segura.

Recuperación y seguimiento

¿Cuánto tiempo estaré en el hospital?

La estancia en el hospital varía según la extensión del procedimiento realizado y el estado general del paciente. Muchos pacientes pueden recibir el alta el mismo día o al día siguiente. En extirpaciones de espesor completo más amplias o en situaciones que requieren una vigilancia estrecha, el ingreso puede alargarse.

¿Qué puede aparecer después de la operación?

En los primeros días pueden aparecer:

  • Dolor leve o sensación de plenitud en el ano
  • Una pequeña cantidad de secreción con sangre o con moco
  • Sensibilidad al defecar
  • Cambios pasajeros en el hábito intestinal
  • Diferencias de corta duración en el control de los gases.

Estas molestias suelen disminuir con el tiempo. Los analgésicos que recomiende el médico, una ingesta suficiente de líquidos y mantener las heces blandas facilitan la recuperación.

¿Cuándo podré volver a la vida cotidiana?

Las actividades cotidianas ligeras pueden retomarse en la mayoría de los casos en unos días. En muchos pacientes, la vuelta a un trabajo de oficina puede ser posible en aproximadamente una semana. La extensión del procedimiento realizado y la carga física del trabajo influyen en este plazo.

Para levantar peso, hacer ejercicio intenso y realizar viajes largos debe esperarse el plazo que recomiende el cirujano.

¿Ante qué síntomas debo acudir al equipo sanitario?

En las siguientes situaciones debe ponerse en contacto sin demora con el equipo sanitario:

  • Sangrado por el ano abundante o que no se detiene
  • Dolor abdominal o anal cada vez más intenso
  • Fiebre y escalofríos
  • Hinchazón marcada del abdomen
  • Náuseas o vómitos persistentes
  • Imposibilidad de expulsar gases y heces
  • Imposibilidad de orinar
  • Secreción maloliente o purulenta
  • Un problema grave de control de los gases o de las heces de nueva aparición

¿Por qué es importante el resultado anatomopatológico?

Si la TAMIS es el tratamiento definitivo se confirma tras el estudio anatomopatológico del tejido extirpado.

En el resultado anatomopatológico se valoran:

  • Si la lesión es benigna o maligna,
  • Si hay cáncer, la profundidad de su avance en la pared,
  • Si se ha extirpado por completo o no,
  • Sus características celulares,
  • La afectación linfática y vascular,
  • Los hallazgos de riesgo que requieren tratamiento adicional.

Si el resultado corresponde a una lesión benigna o de bajo riesgo extirpada con márgenes seguros, puede bastar con un seguimiento periódico. Ante características de alto riesgo, puede plantearse una operación complementaria o un tratamiento oncológico.

¿Cómo se realiza el seguimiento?

El programa de seguimiento se establece de forma personalizada según el resultado anatomopatológico. En los controles pueden utilizarse:

  • Exploración
  • Rectoscopia o colonoscopia
  • RM de recto
  • Ecografía endorrectal
  • Si hay un diagnóstico de cáncer, los análisis de sangre y las pruebas de imagen necesarios.

En los pacientes a los que se les ha realizado una TAMIS por un cáncer, el seguimiento es más frecuente y más prolongado que en los pacientes a los que se les ha extirpado un pólipo benigno. No faltar a los controles es importante para detectar precozmente un problema que pueda desarrollarse en la misma zona.

Preguntas frecuentes

¿Es la TAMIS una operación abierta?

No. La TAMIS es un procedimiento mínimamente invasivo que se realiza a través del ano con una cámara e instrumentos quirúrgicos especiales. No se hace ninguna incisión quirúrgica en el abdomen.

¿Son lo mismo la TAMIS y la extirpación de pólipos por colonoscopia?

No. Los procedimientos colonoscópicos se realizan con instrumentos que se pasan a través de un endoscopio flexible. La TAMIS, en cambio, es por lo general una operación transanal que se realiza con ayuda de un puerto de trabajo quirúrgico y una cámara.

La TAMIS puede utilizarse en algunas lesiones del recto grandes, profundas o de localización difícil que no pueden extirparse de forma segura o completa mediante colonoscopia. El método adecuado puede determinarse mediante la valoración conjunta de los equipos de gastroenterología y de cirugía.

¿Se extirpa todo el recto durante la TAMIS?

No. En la TAMIS solo se extirpan la zona enferma y el margen de seguridad necesario a su alrededor. El resto del recto se conserva.

¿Se necesita una bolsa después de la TAMIS?

En la gran mayoría de los pacientes a los que se les realiza una TAMIS no se necesita un estoma, es decir, una bolsa. Sin embargo, en situaciones poco frecuentes, como la apertura de una comunicación amplia con la cavidad abdominal, el desarrollo de una complicación grave o la necesidad de una operación radical adicional, puede plantearse un estoma temporal o permanente.

¿Puede la TAMIS curar completamente el cáncer?

En cánceres de recto en estadio precoz de bajo riesgo y adecuadamente seleccionados, la TAMIS puede ser el tratamiento definitivo. Sin embargo, si la profundidad del tumor o el riesgo de extensión a los ganglios linfáticos es alto, la extirpación local por sí sola puede no ser suficiente.

La decisión definitiva se toma valorando conjuntamente la RM, la ecografía endorrectal, la exploración y los hallazgos anatomopatológicos obtenidos tras la TAMIS [1,5].

Si mi biopsia es benigna, ¿por qué se me recomienda una TAMIS?

La biopsia solo muestra una pequeña parte de la masa. En otra zona de los pólipos grandes puede haber cambios celulares avanzados o un cáncer precoz. Además, algunas lesiones no pueden extirparse por completo mediante colonoscopia.

Al permitir extirpar la lesión en una sola pieza y con sus márgenes, la TAMIS puede ofrecer tanto el tratamiento como una valoración anatomopatológica más fiable.

¿Puede ser necesaria una operación mayor después de la TAMIS?

Sí. Si en el resultado anatomopatológico se encuentra un tumor más avanzado de lo esperado, un margen quirúrgico positivo o características que aumentan el riesgo de extensión a los ganglios linfáticos, puede recomendarse una operación complementaria del recto que incluya la escisión total del mesorrecto.

¿Altera la TAMIS el control de las heces?

En la mayoría de los pacientes no aparece un problema permanente de control de las heces. Como durante la operación se coloca un puerto de trabajo en el canal anal, pueden aparecer cambios pasajeros en el control de los gases o sensación de urgencia. En los pacientes que ya tenían problemas de control, la valoración previa a la operación es especialmente importante.

¿Hay mucho dolor después de la TAMIS?

Como no se hace ninguna incisión en el abdomen, el dolor suele ser limitado. En los primeros días puede haber sensibilidad o sensación de plenitud en la zona anal, o dolor al defecar. La intensidad del dolor varía según el tamaño y la profundidad del tejido extirpado.

¿Puede realizarse la TAMIS de forma robótica?

Sí. En los centros que disponen del equipamiento y la experiencia adecuados puede realizarse una TAMIS robótica. Los sistemas robóticos pueden ofrecer capacidad de movimiento en espacios reducidos y ergonomía quirúrgica. Sin embargo, el uso del robot no es necesario para todos los pacientes y por sí solo no garantiza un mejor resultado. Los elementos básicos que determinan el éxito son una selección correcta del paciente, la experiencia quirúrgica y un procedimiento acorde con los principios oncológicos [3].

¿Reaparece la enfermedad después de la TAMIS?

En todas las lesiones del recto, benignas o malignas, la probabilidad de reaparición no es completamente nula. El riesgo varía según el tipo de lesión, su tamaño, los márgenes de resección y sus características anatomopatológicas. Los controles periódicos permiten detectar precozmente una posible reaparición.

¿Pueden extirparse todos los pólipos de recto mediante TAMIS?

No. Algunos pólipos pueden extirparse de forma más fácil y segura con métodos colonoscópicos. En cambio, en las lesiones muy extensas, profundas o de alto riesgo de cáncer puede ser necesaria una operación radical del recto. El método más adecuado se determina valorando todas las características de la lesión.

Valoración de la idoneidad para la TAMIS

Que se detecte un pólipo o un tumor en estadio precoz en el recto no significa necesariamente que vaya a realizarse una gran operación abdominal. Cuando la localización, el tamaño, el resultado de la biopsia y la profundidad en la pared del recto de la lesión son adecuados, la TAMIS puede ser una opción de tratamiento.

Para valorar la idoneidad para la TAMIS deben revisarse conjuntamente los siguientes documentos disponibles:

  • Informe de la colonoscopia,
  • Resultado anatomopatológico,
  • Imágenes de la endoscopia,
  • RM de recto,
  • Documentos de los tratamientos aplicados anteriormente.

Lo que debe saber

Cada lesión del recto es diferente. El tratamiento más adecuado debe determinarse de forma personalizada, valorando conjuntamente los métodos colonoscópicos, la TAMIS y las opciones de cirugía radical.

Bibliografía

  1. Hofheinz RD, Fokas E, Benhaim L, et al. Localised Rectal Cancer: ESMO Clinical Practice Guideline for Diagnosis, Treatment and Follow-up. Ann Oncol. 2025;36(9):1007–1024. doi:10.1016/j.annonc.2025.05.528.
  2. Garoufalia Z, Rogers P, Meknarit S, et al. Trans-anal Minimally Invasive Surgery Versus Rigid Platforms for Local Excision of Early Rectal Cancer: A Systematic Review and Meta-analysis. Surg Endosc. 2024;38:4198–4206. doi:10.1007/s00464-024-11065-6.
  3. Piozzi GN, et al. Robotic Transanal Minimally Invasive Surgery for Rectal Neoplasms: A Systematic Review of Outcomes and Innovations. Langenbecks Arch Surg. 2026;411. doi:10.1007/s00423-025-03904-4.
  4. Devane LA, Burke JP, Kelly JJ, Albert MR. Transanal Minimally Invasive Surgery for Rectal Cancer. Ann Gastroenterol Surg. 2021;5(1):39–45. doi:10.1002/ags3.12402.
  5. You YN, Hardiman KM, Bafford A, et al. The American Society of Colon and Rectal Surgeons Clinical Practice Guidelines for the Management of Rectal Cancer. Dis Colon Rectum. 2020;63(9):1191–1222. doi:10.1097/DCR.0000000000001762.

Información importante: Este texto se ha preparado con fines de información general. No sustituye la exploración, la estadificación del cáncer ni una recomendación de tratamiento personalizada. La decisión de realizar una TAMIS debe tomarse conjuntamente entre el médico y el paciente, valorando las características de la lesión, los hallazgos de las pruebas de imagen y el estado general del paciente.

CitaLlamar