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Visión general
La obesidad es una enfermedad crónica que se produce por la acumulación de grasa en el cuerpo en un grado que perjudica la salud y que requiere un seguimiento a largo plazo. No es solo una cuestión de aspecto físico ni de fuerza de voluntad.
La obesidad puede desarrollarse por la acción conjunta de la predisposición genética, los mecanismos del apetito y la saciedad, las hormonas, los medicamentos que se toman, el sueño, el estrés, el entorno alimentario, la actividad física y las condiciones sociales. Por ello, en el tratamiento debe adoptarse un enfoque personalizado y sostenible que no culpe al paciente.
El tratamiento de la obesidad no busca únicamente reducir la cifra de la báscula. El objetivo principal es:
- Controlar enfermedades como la diabetes, la hipertensión arterial y la apnea del sueño
- Mejorar la movilidad y la calidad de vida
- Reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular
- Lograr que el peso perdido se mantenga a largo plazo
- Crear hábitos de vida más saludables y sostenibles.
En el tratamiento pueden valorarse conjuntamente la adaptación de la alimentación, la actividad física, el apoyo para el cambio de conducta, los medicamentos y, en los pacientes adecuados, la cirugía metabólica y bariátrica. La cirugía no es una señal de que los demás tratamientos hayan fracasado; es una de las opciones basadas en la evidencia para tratar la obesidad [1–3].
Causas de la obesidad y sus efectos sobre la salud
¿Por qué se desarrolla la obesidad?
Que la energía ingerida supere a la gastada es un factor importante en el aumento de peso; sin embargo, esto por sí solo no lo explica todo.
Los factores que pueden contribuir al desarrollo de la obesidad son:
- Predisposición genética y familiar
- Diferencias en los mecanismos que regulan el apetito y la saciedad
- Fácil acceso a alimentos ultraprocesados y ricos en calorías
- Disminución de la actividad física
- Alteraciones del sueño y apnea del sueño
- Estrés, depresión y algunos trastornos de la conducta alimentaria
- Algunas enfermedades hormonales
- La cortisona, algunos medicamentos psiquiátricos y algunos medicamentos para la diabetes
- Etapas de la vida como el embarazo y la menopausia
- Cambios en el apetito después de dejar de fumar
- Las condiciones de trabajo y el entorno social
El funcionamiento insuficiente de la glándula tiroides puede contribuir al aumento de peso; sin embargo, no es la causa única ni la más frecuente de la obesidad. Si existe o no una enfermedad hormonal subyacente lo determina la valoración médica.
¿Con qué problemas de salud se relaciona la obesidad?
Con el tiempo, la obesidad puede aumentar el riesgo de desarrollar las siguientes enfermedades:
- Diabetes tipo 2
- Hipertensión arterial
- Colesterol y triglicéridos elevados
- Enfermedades cardiovasculares
- Apnea del sueño
- Hígado graso e inflamación del hígado debida a la grasa
- Ardor de estómago y reflujo
- Dolor de rodillas, caderas y espalda baja
- Síndrome de ovario poliquístico y problemas de fertilidad
- Incontinencia urinaria
- Depresión y disminución de la calidad de vida
- Algunos tipos de cáncer
No todas las personas con obesidad desarrollan todas estas enfermedades. El riesgo varía según la distribución de la grasa en el cuerpo, la edad, las características genéticas y las enfermedades asociadas.
Diagnóstico y valoración
¿Cómo se calcula el índice de masa corporal?
El criterio más utilizado para valorar la obesidad es el índice de masa corporal (IMC).
IMC = Peso corporal (kg) ÷ Estatura al cuadrado (m²)
En los adultos, la clasificación general es la siguiente:
- IMC 18,5–24,9: Rango considerado saludable
- IMC 25–29,9: Sobrepeso
- IMC 30–34,9: Obesidad de grado 1
- IMC 35–39,9: Obesidad de grado 2
- IMC 40 o más: Obesidad de grado 3 u obesidad avanzada
El IMC es un criterio de cribado útil; sin embargo, no muestra directamente la cantidad ni la distribución de la grasa corporal. En personas con mucha masa muscular o de edad avanzada puede resultar engañoso por sí solo. Por ello, la decisión de tratamiento no se toma mirando únicamente el IMC.
¿Qué más se tiene en cuenta en la valoración?
En la valoración del paciente se tienen en cuenta:
- El perímetro de la cintura y la distribución de la grasa corporal
- La evolución del aumento de peso y los tratamientos realizados anteriormente
- Los hábitos de alimentación y de actividad física
- Los medicamentos que se toman
- La glucosa en sangre y la HbA1c
- Los valores de colesterol y triglicéridos
- La función hepática y renal
- Las pruebas de tiroides
- Nutrientes como el hierro, la vitamina B12, el folato y la vitamina D
- Los síntomas de apnea del sueño
- La salud del corazón y de los pulmones
- El reflujo y las molestias de estómago
- El estado psicológico y las conductas alimentarias
Si es necesario, puede realizarse un estudio del sueño, una valoración cardiológica, una ecografía abdominal o una endoscopia digestiva alta. La necesidad de endoscopia se determina según características como el reflujo, el dolor de estómago, la dificultad para tragar, la anemia y el tipo de operación prevista.
Opciones de tratamiento
El tratamiento de la obesidad se planifica de forma personalizada. No es correcto aplicar a todos los pacientes la misma dieta, el mismo medicamento o la misma operación.
Al elaborar el plan de tratamiento se valoran conjuntamente:
- El IMC
- Las enfermedades relacionadas con la obesidad
- Los tratamientos realizados anteriormente
- La conducta alimentaria
- La vida diaria y las condiciones de trabajo
- Los medicamentos que se toman
- Las preferencias del paciente y su adherencia al tratamiento
Tratamiento con alimentación y estilo de vida
La base del tratamiento son unos hábitos de alimentación sostenibles, la actividad física regular, un sueño suficiente y el cambio de conducta.
El objetivo no es perder el mayor peso posible en muy poco tiempo, sino establecer una rutina adecuada al estado de salud que pueda mantenerse durante mucho tiempo.
Con el apoyo de un dietista-nutricionista puede lograrse:
- Ajustar el tamaño de las raciones
- Una alimentación con suficientes proteínas y fibra
- Reducir las bebidas azucaradas y los alimentos procesados ricos en calorías
- Reconocer la alimentación emocional y el picoteo descontrolado
- Planificar el horario de comidas según la persona Al principio, la actividad física debe adaptarse al estado de las articulaciones, el corazón y la respiración de la persona. La cantidad de movimiento debe aumentarse de forma progresiva.
Incluso perder aproximadamente entre un 5 y un 10 por ciento del peso corporal puede aportar mejoras significativas en la glucosa en sangre, la tensión arterial, el hígado graso y la capacidad de movimiento [2,3].
¿Para quién son adecuados los medicamentos contra la obesidad?
En pacientes adecuados en los que no se obtiene un resultado suficiente con los cambios en el estilo de vida, pueden utilizarse medicamentos contra la obesidad bajo control médico.
Actualmente existen distintas opciones, entre ellas medicamentos basados en GLP-1 o GIP/GLP-1, que reducen el apetito, aumentan la sensación de saciedad y ayudan a regular la glucosa en sangre. En algunos pacientes, estos medicamentos pueden lograr una pérdida de peso notable.
Sin embargo:
- No todos los medicamentos son adecuados para todos los pacientes.
- Pueden aparecer efectos secundarios como náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento y problemas de la vesícula biliar.
- El medicamento debe elegirse según las enfermedades asociadas y los demás medicamentos que se toman.
- No deben usarse durante el embarazo.
- Al suspender el tratamiento puede recuperarse peso.
- No deben usarse si se han conseguido por internet o a través de personas que no son médicos.
El enfoque actual de la Organización Mundial de la Salud recomienda considerar estos medicamentos no como una medida de adelgazamiento a corto plazo, sino como parte de un tratamiento de la obesidad a largo plazo junto con el apoyo en alimentación, actividad física y conducta [2].
Cirugía de la obesidad
Para la cirugía de la obesidad también se utiliza la expresión “cirugía metabólica y bariátrica”. Esto se debe a que las operaciones no solo producen pérdida de peso, sino que también pueden tener efectos positivos sobre la glucosa en sangre, la tensión arterial, la apnea del sueño y otros problemas metabólicos.
Los datos científicos actuales muestran que la cirugía metabólica y bariátrica es una de las opciones de tratamiento eficaces y con resultados duraderos en la obesidad avanzada [1].
¿Para quién es una opción la operación?
Según la guía ASMBS/IFSO de 2022, la cirugía metabólica y bariátrica:
- En personas con un IMC de 35 o más, puede recomendarse independientemente de que exista o no una enfermedad asociada a la obesidad.
- En personas con un IMC entre 30 y 34,9, puede considerarse, sobre todo si existe una enfermedad metabólica como la diabetes tipo 2 o si con métodos no quirúrgicos no se ha logrado una pérdida de peso o un control de la enfermedad suficientes y duraderos [1].
Estos son los criterios de las guías internacionales actuales. El sistema sanitario de cada país, las normas de reembolso y las condiciones de práctica de los hospitales pueden ser diferentes.
El IMC por sí solo no basta para decidir una operación. En la decisión se valoran conjuntamente:
- El estado general de salud del paciente
- Sus enfermedades asociadas
- La presencia de reflujo
- Las operaciones previas
- Los hábitos de alimentación
- El consumo de tabaco y alcohol
- El deseo de embarazo
- La capacidad de cumplir con los controles periódicos
- El beneficio que aportará la operación y sus posibles riesgos La edad avanzada no es por sí sola un impedimento absoluto. Más que la edad, importan la salud general, la fragilidad, la función de los órganos y el beneficio esperado de la operación.
¿Para quién es una opción la cirugía de la obesidad en Turquía?
El Protocolo Clínico de Obesidad y Cirugía Metabólica del Ministerio de Sanidad de la República de Turquía, de 2026, recomienda que en la decisión de operar se valoren no solo el índice de masa corporal, sino también los efectos de la obesidad sobre la salud de la persona [7].
Según el protocolo, en adultos que no logran un control de peso suficiente con alimentación, actividad física, cambio de conducta y tratamientos médicos adecuados aplicados durante un tiempo suficiente, la cirugía metabólica y bariátrica puede valorarse en las siguientes situaciones:
- Si el IMC es de 40 kg/m² o más: puede realizarse el tratamiento quirúrgico aunque no exista una enfermedad asociada a la obesidad.
- Si el IMC está entre 35 y 39,9 kg/m²: puede realizarse el tratamiento quirúrgico en personas con un problema de salud relevante relacionado con la obesidad, como diabetes tipo 2, hipertensión arterial, apnea del sueño, hígado graso o limitación de la movilidad.
- Si el IMC está entre 30 y 34,9 kg/m²: puede considerarse la cirugía en pacientes con diabetes tipo 2 cuya glucosa en sangre no se controla suficientemente con otros tratamientos, o en personas seleccionadas con daño orgánico grave y problemas de salud importantes relacionados con la obesidad.
- Si el IMC es inferior a 30 kg/m²: según el protocolo del Ministerio de Sanidad, no se realiza cirugía metabólica y bariátrica [7].
¿Qué es el sistema de estadificación de la obesidad de Edmonton?
El sistema de estadificación de la obesidad de Edmonton (Edmonton Obesity Staging System) valora no solo el peso de la persona, sino en qué medida la obesidad afecta a su salud y a su vida diaria.
De forma simplificada:
- Estadio 0: no hay factores de riesgo, enfermedades ni limitaciones en la vida diaria relevantes relacionados con la obesidad.
- Estadio 1: hay alteraciones leves de la glucosa en sangre, la tensión arterial o los valores hepáticos, o molestias leves en la vida diaria.
- Estadio 2: hay una enfermedad relevante relacionada con la obesidad, como diabetes tipo 2, hipertensión arterial, apnea del sueño, hígado graso o problemas articulares.
- Estadio 3: hay daño orgánico relacionado con la obesidad, una limitación importante de la movilidad o problemas de salud que afectan claramente a la vida diaria.
- Estadio 4: existen complicaciones avanzadas o en fase terminal de las enfermedades relacionadas con la obesidad.
Este sistema muestra que dos personas con el mismo IMC pueden tener un estado de salud diferente y obtener un beneficio distinto de la operación.
¿Hay diferencias entre las guías internacionales y la guía del Ministerio de Sanidad de Turquía?
La guía internacional ASMBS/IFSO de 2022 recomienda la cirugía metabólica y bariátrica en personas con un IMC de 35 kg/m² o más aunque no tengan enfermedades asociadas. Con un IMC entre 30 y 34,9 kg/m², respalda que se valore la operación en personas con una enfermedad metabólica o en las que no se ha obtenido un resultado suficiente y duradero con métodos no quirúrgicos [1].
El protocolo de 2026 del Ministerio de Sanidad de Turquía, en cambio, tiene en cuenta la gravedad de las enfermedades relacionadas con la obesidad junto con la estadificación de Edmonton, sobre todo en el rango de IMC de 35–39,9 kg/m² [7].
Estos criterios no significan que la operación se decida de forma automática. La decisión de operar debe tomarla un equipo multidisciplinar valorando conjuntamente el estado general de salud del paciente, sus hábitos de alimentación y su conducta alimentaria, su estado psicológico, el riesgo anestésico, los tratamientos realizados anteriormente y su capacidad para cumplir con un seguimiento de por vida.
¿Cómo se realiza la valoración antes de la operación?
Antes de la operación se valora no solo el peso del paciente, sino todo su estado de salud.
Según las necesidades del paciente, en el equipo de valoración pueden participar:
- Cirujano metabólico y bariátrico
- Especialista en endocrinología o en medicina interna
- Dietista-nutricionista
- Especialista en anestesiología
- Especialista en psiquiatría o psicología
- Especialista en neumología y medicina del sueño
- Especialista en cardiología La valoración psicológica no se hace para excluir al paciente de la operación, sino para detectar y apoyar problemas como la conducta alimentaria descontrolada, la depresión, las adicciones u otros que puedan afectar a la adherencia después de la operación.
El tabaco puede empeorar la cicatrización de las heridas y aumentar el riesgo, sobre todo, de úlcera y de complicaciones pulmonares. Por ello es importante dejar de fumar antes de la operación.
¿Qué técnicas quirúrgicas se utilizan?
Gastrectomía en manga (operación de manga gástrica)
Se extirpa aproximadamente entre el 75 y el 80 por ciento del estómago y queda un estómago estrecho en forma de tubo. Así disminuye el volumen del estómago y se producen cambios en las hormonas relacionadas con el hambre y la saciedad.
Características principales:
- Hoy en día es uno de los métodos que se realizan con más frecuencia.
- No se modifica el recorrido de los intestinos.
- Puede producir pérdida de peso y una mejoría notable de las enfermedades metabólicas.
- Es un procedimiento irreversible.
- En algunos pacientes puede aparecer reflujo nuevo o empeorar el reflujo existente.
- Como pueden aparecer carencias de vitaminas y minerales, se necesita un seguimiento regular.
En pacientes con reflujo importante o con daño en el esófago debido al reflujo, la manga gástrica no siempre es la opción más adecuada [1,6].
Bypass gástrico en Y de Roux
Se crea una pequeña porción de estómago en la parte superior del estómago y se realiza una nueva conexión con el intestino delgado, de modo que se acorta el recorrido de los alimentos dentro del intestino delgado en el que se produce la digestión y la absorción. Así disminuye la cantidad de alimento que puede consumirse y cambian las hormonas intestinales y la absorción de los nutrientes.
Características principales:
- Puede tener un efecto potente sobre la pérdida de peso y la diabetes tipo 2.
- En algunas personas con enfermedad por reflujo puede ser más adecuado que la manga gástrica.
- Las carencias de hierro, vitamina B12, calcio y otras vitaminas y minerales pueden ser más marcadas.
- Pueden aparecer problemas propios del método, como úlcera, obstrucción intestinal, hernia interna y síndrome de dumping.
- Requiere un seguimiento regular y de por vida.
Otras opciones de operación y de intervención
Aunque la manga gástrica y el bypass gástrico en Y de Roux son las operaciones que se realizan con más frecuencia, en algunos pacientes pueden valorarse otros métodos quirúrgicos o endoscópicos.
Ninguno de estos métodos es la mejor opción para todos. La decisión debe tomarse valorando conjuntamente el índice de masa corporal, la diabetes tipo 2, el reflujo, las operaciones previas, los hábitos alimentarios y la capacidad de cumplir con un seguimiento de por vida [1,7].
Bypass gástrico de una anastomosis
En esta operación se crea una porción de estómago pequeña y alargada y se realiza una única conexión con el intestino delgado. Así disminuye la cantidad de alimento que puede consumirse y se acorta el recorrido de los alimentos por el intestino.
Puede ser eficaz para la pérdida de peso y el control de la diabetes tipo 2. No obstante, pueden aparecer problemas propios del método, como reflujo biliar, anemia y carencias de vitaminas, minerales y proteínas. Por ello son importantes una selección adecuada de los pacientes, análisis de sangre periódicos y un seguimiento nutricional de por vida [1,7].
SADI-S y cruce duodenal
En estos métodos, además de la manga gástrica, se reorganiza el intestino delgado de forma que cambie la absorción de los nutrientes.
Pueden considerarse sobre todo en pacientes seleccionados con un índice de masa corporal muy elevado, con enfermedades metabólicas importantes o que necesitan una pérdida de peso mayor.
Sus efectos sobre la pérdida de peso y la diabetes tipo 2 pueden ser potentes. Sin embargo, el riesgo de carencia de proteínas, hierro, calcio y vitaminas es mayor que con algunos otros métodos. Después de estas operaciones es obligatorio seguir el programa de alimentación recomendado, los suplementos de vitaminas y minerales y los controles de por vida [1,6].
Banda gástrica ajustable
Se coloca una banda ajustable en la parte superior del estómago para limitar la cantidad de alimento que puede consumirse. No se extirpa ninguna parte del estómago ni de los intestinos.
Sin embargo, a largo plazo puede haber una pérdida de peso insuficiente, desplazamiento de la banda, migración de la banda hacia el interior del estómago o necesidad de una nueva operación. Por estos motivos, el uso de la banda gástrica ha disminuido en la actualidad [6].
¿Qué es la cirugía de revisión?
En algunos pacientes operados anteriormente de obesidad, con el tiempo pueden aparecer:
- Pérdida de peso insuficiente
- Recuperación de una parte importante del peso perdido
- Reflujo resistente al tratamiento
- Vómitos persistentes o dificultades para alimentarse
- Estrechamiento, úlcera u otro problema quirúrgico
- Carencia grave de vitaminas, minerales o proteínas En estos casos se investiga primero la causa del problema. Se valoran conjuntamente los hábitos de alimentación, los medicamentos que se toman, los factores psicológicos y la estructura gastrointestinal creada con la operación. No toda recuperación de peso requiere una nueva operación; también puede tratarse con apoyo nutricional, terapia conductual o medicamentos contra la obesidad.
Si se considera necesario, puede planificarse la corrección de la operación anterior o su conversión a otro método. Por ejemplo, en pacientes seleccionados que tras una manga gástrica desarrollan un reflujo grave que no puede controlarse, puede considerarse la conversión a bypass gástrico.
Las operaciones de revisión pueden ser más complejas que la primera operación. Por ello deben realizarlas equipos con experiencia, tras un estudio detallado y una valoración de beneficios y riesgos [1,7].
¿Son los métodos endoscópicos una operación?
El balón intragástrico y la gastroplastia endoscópica en manga son métodos que se realizan con un endoscopio introducido por la boca, sin hacer incisiones en el abdomen. No son lo mismo que las operaciones quirúrgicas.
Balón intragástrico
El balón, que se coloca en el estómago mediante endoscopia y se retira al cabo de un tiempo determinado, produce sensación de plenitud en el estómago y puede ayudar a comer menos. El balón es un método temporal; si después de retirarlo no se mantiene el apoyo en alimentación y estilo de vida, puede volver a ganarse peso.
Gastroplastia endoscópica en manga
El estómago se reduce colocando puntos desde el interior con ayuda de un endoscopio. No se hacen incisiones en el abdomen ni se extirpa ninguna parte del estómago. Puede valorarse en pacientes seleccionados que no son aptos para la cirugía o que no desean operarse.
Según el protocolo de 2026 del Ministerio de Sanidad de la República de Turquía, los métodos endoscópicos pueden considerarse, como complemento del tratamiento del estilo de vida, en personas seleccionadas que no han obtenido un resultado suficiente con intentos previos de alimentación y ejercicio y que tienen un IMC de 30 kg/m² o más, o un IMC entre 27 y 29,9 kg/m² con una enfermedad asociada a la obesidad [7].
La pérdida de peso obtenida con los métodos endoscópicos suele ser más limitada que con la cirugía metabólica y bariátrica. Para mantener el resultado se necesitan alimentación adecuada, actividad física y un seguimiento regular.
Información importante: El método más adecuado no es el que hace perder más peso, sino el que mejor se ajusta a los problemas de salud, las expectativas y la seguridad a largo plazo del paciente. Qué operación es “la mejor” varía de una persona a otra. En la elección del método se valoran conjuntamente el reflujo, la diabetes, el IMC, la conducta alimentaria, las operaciones previas y la capacidad de cumplir con un seguimiento de por vida. La decisión sobre una operación o un procedimiento endoscópico debe tomarse junto con el paciente tras una valoración multidisciplinar.
¿Cuáles son los beneficios de la cirugía de la obesidad?
En los pacientes adecuados, la cirugía:
- Puede producir una pérdida de peso notable y duradera.
- Puede mejorar el control de la diabetes tipo 2 y, en algunos pacientes, reducir la necesidad de medicamentos.
- Puede mejorar la hipertensión arterial y los lípidos en sangre.
- Puede reducir la apnea del sueño.
- Puede mejorar el hígado graso.
- Puede ayudar a reducir el dolor articular y la limitación de la movilidad.
- Puede mejorar la calidad de vida.
- Puede reducir los riesgos para la salud a largo plazo relacionados con la obesidad avanzada [1].
Estos beneficios no se producen en la misma medida en todos los pacientes. No deben esperarse resultados garantizados como “la diabetes se cura con seguridad” o “no se vuelve a ganar peso”.
¿Cuáles son los riesgos de la operación?
Como en toda intervención quirúrgica, la cirugía metabólica y bariátrica también tiene riesgos.
Problemas que pueden aparecer en la fase temprana:
- Sangrado
- Infección
- Fuga en la unión del estómago o del intestino
- Coágulos en las venas de las piernas y embolia pulmonar
- Náuseas, vómitos y pérdida de líquidos
- Problemas pulmonares
- Complicaciones relacionadas con la anestesia
Problemas que pueden aparecer a largo plazo:
- Carencia de vitaminas, minerales o proteínas
- Anemia
- Reflujo
- Cálculos biliares
- Úlcera
- Estrechamiento
- Obstrucción intestinal o hernia interna
- Pérdida de peso excesiva o insuficiente
- Recuperación de una parte del peso perdido
- Necesidad de cirugía adicional
Los riesgos varían según el estado general del paciente, el método elegido, la experiencia del equipo quirúrgico y el cumplimiento del seguimiento posoperatorio. La decisión de operar debe tomarse valorando conjuntamente los beneficios esperados y los posibles riesgos.
Recuperación y seguimiento a largo plazo
¿Cuánto tiempo se permanece en el hospital después de la operación?
Las operaciones se realizan en su mayoría por vía laparoscópica, es decir, de forma cerrada a través de pequeñas incisiones. En los pacientes sin complicaciones, la estancia hospitalaria suele ser de 1–3 días.
Los protocolos actuales de recuperación acelerada abordan conjuntamente un control eficaz del dolor, la prevención de coágulos, la movilización temprana y la toma de líquidos por boca en el momento adecuado [4].
La duración de la estancia hospitalaria puede variar según el tipo de operación, las enfermedades asociadas y la recuperación personal.
¿Cómo se reanuda la alimentación?
Después de la operación, la alimentación se avanza de forma progresiva. Aunque el programa puede variar entre centros, en general consta de las siguientes fases:
- Alimentación con líquidos claros o líquidos
- Líquidos completos ricos en proteínas
- Purés o alimentos blandos
- Alimentos sólidos bien masticados
- Alimentación equilibrada a largo plazo La transición suele durar varias semanas. Comer muy deprisa, no masticar bien o beber mucho líquido con las comidas puede causar dolor, náuseas y vómitos.
Los objetivos de proteínas y de líquidos debe fijarlos el dietista-nutricionista de forma personalizada.
¿Cuándo se vuelve al trabajo y a la vida diaria?
La mayoría de los pacientes con trabajo de oficina pueden volver a trabajar en aproximadamente 2–3 semanas. En quienes realizan trabajos físicos pesados, este plazo puede alargarse a 4–6 semanas.
Se recomienda empezar pronto a caminar de forma suave. Para levantar peso y hacer ejercicio intenso debe esperarse la autorización del cirujano.
¿Por qué es necesario un seguimiento de por vida?
Aunque la cirugía metabólica y bariátrica es una operación única, la obesidad es una enfermedad crónica que requiere un seguimiento de por vida.
En el seguimiento se valoran:
- La pérdida de peso y la posible recuperación de peso
- La pauta de alimentación
- La glucosa en sangre y la tensión arterial
- El hierro, la vitamina B12, el folato y la vitamina D
- El calcio y la salud ósea
- La función hepática y renal
- El estado psicológico
- El reflujo y otras molestias digestivas También después de una manga gástrica pueden aparecer carencias de vitaminas y minerales. En el bypass gástrico y en los procedimientos que afectan más a la absorción, este riesgo es mayor.
Las guías actuales recomiendan análisis de sangre periódicos y mantener de por vida unos suplementos de vitaminas y minerales adecuados al tipo de operación [5].
Los suplementos de vitaminas no deben suspenderse sin indicación médica ni tomarse al azar en dosis altas.
Preguntas frecuentes
Si me opero de obesidad, ¿perderé peso con seguridad?
La gran mayoría de los pacientes pierden una cantidad notable de peso después de la operación; sin embargo, la cantidad de peso que se pierde varía de una persona a otra.
En el resultado influyen el tipo de operación, el peso inicial, la conducta alimentaria, la actividad física, las características hormonales y metabólicas y el cumplimiento de los controles. Con ningún método puede garantizarse una pérdida de peso determinada.
¿Puedo volver a ganar peso después de la operación?
Sí. En los primeros uno o dos años después de la operación, la pérdida de peso suele ser más rápida. En los años siguientes puede recuperarse una pequeña parte del peso perdido.
Ante una recuperación de peso notable se valoran:
- Los hábitos de alimentación
- El picoteo descontrolado
- Las bebidas azucaradas y ricas en calorías
- La disminución de la actividad física
- Los factores psicológicos
- Los cambios en la anatomía del estómago o del intestino En el tratamiento pueden utilizarse una nueva adaptación de la alimentación, apoyo conductual, medicamentos contra la obesidad y, en pacientes seleccionados, cirugía correctora. La recuperación de peso no significa que el paciente haya fracasado; es una situación médica que debe volver a valorarse.
¿Qué es más eficaz, el medicamento o la operación?
No hay una única respuesta correcta para todos los pacientes. Los medicamentos actuales contra la obesidad pueden lograr una pérdida de peso importante; la cirugía, en cambio, suele producir un resultado más potente y duradero en la obesidad avanzada.
La elección se hace valorando conjuntamente el IMC, la diabetes y otras enfermedades, los tratamientos anteriores, los efectos secundarios de los medicamentos, el coste, las preferencias del paciente y los riesgos quirúrgicos.
En algunos pacientes, el medicamento y la cirugía no son alternativas entre sí, sino tratamientos que se utilizan conjuntamente en distintas etapas.
¿Se me curará por completo la diabetes después de la operación?
La cirugía metabólica y bariátrica puede producir una mejoría importante de la diabetes tipo 2. En algunos pacientes, la glucosa en sangre vuelve a la normalidad y la necesidad de medicamentos disminuye o puede desaparecer temporalmente.
No obstante, esta mejoría, llamada “remisión”, no se produce en todos y la diabetes puede reaparecer años después. La duración de la diabetes, la capacidad del páncreas para producir insulina y los medicamentos que se toman influyen en el resultado. Deben mantenerse los controles de glucosa en sangre.
¿Qué es mejor, la manga gástrica o el bypass gástrico?
No existe un único método que sea el mejor para todos los pacientes.
La manga gástrica tiene una disposición intestinal más sencilla; sin embargo, en algunos pacientes puede aumentar el reflujo. El bypass gástrico puede ofrecer ventajas en algunos pacientes en cuanto al reflujo y la diabetes tipo 2; en cambio, las carencias de vitaminas y minerales y los problemas relacionados con el intestino pueden ser más marcados.
La elección del método no debe hacerse solo según el deseo o el peso del paciente, sino según una valoración médica detallada.
¿Aparece reflujo después de la operación?
Después de una manga gástrica, en algunos pacientes puede empezar un reflujo nuevo o aumentar el reflujo existente. Por ello, antes de la operación deben comunicarse siempre molestias como el ardor de estómago, la subida de líquido amargo a la boca o la dificultad para tragar.
En pacientes con reflujo importante o con daño en el esófago puede ser más adecuado otro método, como el bypass gástrico [1,6].
¿Cuándo puedo quedarme embarazada después de la operación?
No se recomienda el embarazo en el periodo en que la pérdida de peso es más rápida y el riesgo de desnutrición es mayor. En general se recomienda esperar 12–18 meses después de la operación y planificar el embarazo una vez que la pérdida de peso se haya estabilizado.
Antes del embarazo deben controlarse el hierro, la vitamina B12, el folato, la vitamina D y otros valores nutricionales. El embarazo debe ser seguido conjuntamente por el especialista en ginecología y obstetricia, el equipo de cirugía bariátrica y el dietista-nutricionista.
Como la fertilidad puede aumentar con la pérdida de peso, el método anticonceptivo después de la operación debe planificarse con antelación.
¿Debo tomar vitaminas de por vida después de la operación?
En la mayoría de los pacientes es necesario tomar de por vida un multivitamínico y suplementos adicionales de vitaminas y minerales adecuados al tipo de operación.
El producto y la dosis necesarios no son iguales para todos. Según los resultados de los análisis de sangre, pueden modificarse los suplementos de hierro, vitamina B12, folato, calcio o vitamina D [5].
Aunque usted se encuentre bien, puede tener una carencia de vitaminas. Por ello no deben descuidarse los suplementos ni los análisis de sangre anuales.
¿Puedo beber alcohol después de la operación?
Después de la operación, el alcohol puede absorberse más rápido y tener un efecto más fuerte de lo esperado. Además, contiene muchas calorías y puede afectar negativamente a la salud del hígado y al control del peso.
Debe tenerse precaución, ya que en algunas personas puede aumentar el riesgo de trastorno por consumo de alcohol. Sobre todo en la fase temprana de recuperación debe evitarse el alcohol, y el consumo a largo plazo debe hablarse con el médico.
¿Qué pasa con el exceso de piel?
Después de una pérdida de peso notable puede quedar exceso de piel en el abdomen, los brazos, las piernas, el pecho y el cuello. Su cantidad depende de la edad, el peso inicial, las características genéticas, el consumo de tabaco y el tipo de piel.
Si el exceso de piel causa rozaduras, hongos o dificultad para moverse, puede hacerse una valoración de cirugía plástica. Las operaciones de contorno corporal suelen planificarse una vez completada la pérdida de peso y cuando el peso se ha mantenido estable durante un tiempo.
¿Cuándo puedo volver al trabajo después de la operación?
La mayoría de las personas con trabajo de oficina pueden volver a trabajar en aproximadamente 2–3 semanas. En trabajos que exigen levantar peso o un esfuerzo físico intenso puede ser necesario esperar 4–6 semanas.
El momento exacto se determina según el tipo de operación, el trabajo que se realiza y el ritmo de recuperación personal.
¿Ante qué síntomas debo acudir con urgencia a un centro sanitario?
Si después de la operación aparece alguno de los siguientes síntomas, debe ponerse en contacto de inmediato con el equipo sanitario:
- Dolor abdominal o torácico que va en aumento
- Aceleración notable del pulso
- Falta de aire
- Fiebre
- Vómitos persistentes o incapacidad para beber líquidos
- Heces negras o sangrado evidente
- Hinchazón abdominal creciente
- Dolor e hinchazón en una sola pierna
- Disminución notable de la cantidad de orina
- Empeoramiento rápido del estado general
Referencias científicas
- Eisenberg D, Shikora SA, Aarts E, et al. 2022 American Society for Metabolic and Bariatric Surgery and International Federation for the Surgery of Obesity and Metabolic Disorders: Indications for Metabolic and Bariatric Surgery. Surgery for Obesity and Related Diseases. 2022;18(12):1345–1356. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36336720/
- World Health Organization. WHO Guideline on the Use of GLP-1 Therapies in the Treatment of Obesity in Adults.2025. https://www.who.int/news/item/01-12-2025-who-issues-global-guideline-on-the-use-of-glp-1-medicines-in-treating-obesity
- American Diabetes Association Professional Practice Committee. Obesity and Weight Management for the Prevention and Treatment of Diabetes: Standards of Care in Diabetes—2026. Diabetes Care. 2026;49(Suppl 1). https://diabetesjournals.org/care/article/49/Supplement_1/S166/163915/
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