Esta página es una traducción del original en turco. El texto válido desde el punto de vista médico es la versión en turco. Leer el original en turco
Visión general
El reflujo gastroesofágico es el retroceso del contenido del estómago hacia el esófago. Un ardor breve y ocasional o la subida de líquido amargo a la boca pueden darse también en personas sanas. Cuando esta situación se repite con frecuencia, afecta a la vida diaria o al sueño, o causa daño en el esófago, se denomina “enfermedad por reflujo gastroesofágico”.
Entre el esófago y el estómago se encuentra una estructura muscular llamada esfínter esofágico inferior. Esta zona no es una válvula por sí sola; los músculos del diafragma, la porción abdominal del esófago y la anatomía de la unión entre el estómago y el esófago forman juntos una barrera.
La relajación temporal o el funcionamiento insuficiente de esta barrera, la hernia de hiato, el aumento de la presión dentro del abdomen y la alteración de los movimientos de limpieza del esófago pueden facilitar el reflujo.
El contenido que sube desde el estómago no está formado solo por ácido. En el reflujo también puede haber bilis y jugos digestivos. Por ello, en algunos pacientes puede persistir, sobre todo, la subida de líquido o de alimentos a la boca a pesar de los medicamentos que reducen el ácido.
En la mayoría de las personas, la enfermedad por reflujo puede controlarse con cambios en el estilo de vida y con medicamentos. En algunos pacientes, en cambio, puede ser necesario un tratamiento prolongado, un procedimiento endoscópico o la cirugía. El tratamiento debe individualizarse según el tipo de molestias y según si el reflujo se ha demostrado o no de forma objetiva [1–4].
Síntomas y causas
¿Cuáles son los síntomas típicos del reflujo?
Los dos síntomas más frecuentes son los siguientes:
- Ardor en el pecho (pirosis): Generalmente se nota detrás del esternón y puede subir desde la zona del estómago hacia la garganta.
- Regurgitación: Es la vuelta a la boca, sin náuseas, del contenido del estómago, de un líquido amargo o ácido o de alimentos.
Las siguientes molestias también pueden estar relacionadas con el reflujo:
- Molestias en el pecho o en la zona del estómago después de las comidas
- Despertarse por la noche por ardor o por la subida de líquido a la boca
- Molestias que aumentan al agacharse o al tumbarse
- Sensación de atasco al tragar
- Dolor torácico
- Sabor ácido o amargo en la boca
¿Pueden la tos y la ronquera deberse al reflujo?
En algunas personas, el reflujo puede acompañarse de:
- Tos prolongada
- Ronquera
- Necesidad de carraspear
- Sensación de ardor o de atasco en la garganta
- Molestias parecidas al asma
- Desgaste del esmalte dental.
Sin embargo, estos síntomas no son exclusivos del reflujo. La alergia, el goteo posnasal, el asma, el tabaquismo, las enfermedades de las cuerdas vocales y algunos medicamentos también pueden causar las mismas molestias.
Tener solo tos, molestias de garganta o ronquera, sin ardor en el pecho ni subida de líquido amargo a la boca, no es suficiente para diagnosticar reflujo. En estos pacientes se recomienda investigar otras causas y, cuando sea necesario, confirmar el reflujo mediante pruebas antes de iniciar un tratamiento antirreflujo innecesario y prolongado [2–4].
¿Qué situaciones pueden facilitar el reflujo?
Los principales factores que pueden facilitar el reflujo son los siguientes:
- Sobrepeso y obesidad
- Hernia de hiato
- Embarazo
- Tumbarse poco después de comer
- Comer tarde por la noche
- Comidas abundantes y grasas
- Tabaquismo
- Algunos medicamentos
- Vaciamiento lento del estómago
- Trastornos de la motilidad del esófago
El chocolate, el café, las especias, el tomate, los cítricos, las bebidas con gas o el alcohol pueden aumentar las molestias en algunas personas. Sin embargo, no todos los pacientes tienen que dejar todos estos alimentos. El enfoque actual consiste en que cada persona limite los alimentos que nota que aumentan claramente sus propias molestias [1,2].
¿Qué es la hernia de hiato?
La hernia de hiato es el desplazamiento de la parte superior del estómago hacia la cavidad torácica a través de la abertura del diafragma. Las hernias de hiato pequeñas pueden no dar síntomas. Las hernias grandes, en cambio, pueden aumentar el reflujo, la sensación de plenitud después de comer, el dolor torácico o la dificultad para tragar.
No todas las hernias de hiato requieren cirugía. La decisión se toma según el tipo y el tamaño de la hernia, las molestias del paciente, las pruebas de reflujo y las complicaciones que hayan aparecido.
¿Qué síntomas requieren una valoración urgente o temprana?
Urgencia: 112Si presenta alguno de los siguientes síntomas, debe consultar al médico:
- Dificultad para tragar o sensación de que los alimentos se atascan
- Dolor al tragar
- Pérdida de peso sin explicación
- Vómitos repetidos
- Anemia
- Vómitos con sangre
- Heces negras como el alquitrán
- Falta de apetito
- Dolor torácico de nueva aparición o que aumenta progresivamente
- Antecedentes familiares de cáncer del aparato digestivo superior
El dolor torácico de comienzo brusco, que se irradia al brazo, la espalda o la mandíbula, o que se acompaña de sudoración, dificultad para respirar, náuseas o sensación de desmayo, no debe considerarse reflujo. Es necesaria una valoración urgente para descartar una enfermedad del corazón.
¿Cómo se diagnostica?
¿Necesitan una endoscopia todos los pacientes con reflujo?
No. En los pacientes con molestias típicas, como el ardor en el pecho y la subida de líquido amargo a la boca, y sin síntomas de alarma, puede iniciarse el tratamiento en una primera fase sin realizar una endoscopia.
Las guías actuales recomiendan generalmente en estos pacientes una prueba de tratamiento de 8 semanas con un inhibidor de la bomba de protones en dosis única diaria [1,2].
La endoscopia se considera especialmente en las siguientes situaciones:
- Dificultad para tragar
- Pérdida de peso
- Sangrado digestivo o anemia
- Vómitos repetidos
- Molestias que persisten a pesar del tratamiento farmacológico
- Sospecha de inflamación grave del esófago
- Varios factores de riesgo de esófago de Barrett
- Planificación de un tratamiento quirúrgico o endoscópico del reflujo
Una endoscopia normal no descarta por completo la enfermedad por reflujo. En una parte importante de los pacientes con reflujo no se observa daño en el esófago en la endoscopia.
¿Qué se valora en la endoscopia?
En la endoscopia se valoran:
- La inflamación y las úlceras del esófago
- El estrechamiento del esófago
- El esófago de Barrett
- La hernia de hiato
- La estructura de la unión entre el estómago y el esófago
- Otras enfermedades distintas del reflujo.
El daño por reflujo en el esófago se gradúa generalmente según la clasificación de Los Ángeles. Según el actual Consenso de Lyon 2.0, la esofagitis de grado B, C o D de Los Ángeles se considera uno de los hallazgos sólidos que apoyan la enfermedad por reflujo [3].
Si en la endoscopia se ve una zona en la que se sospecha esófago de Barrett, pueden tomarse biopsias. En cambio, no es necesario tomar biopsias de forma rutinaria de un esófago de aspecto normal en todos los pacientes con reflujo.
¿Qué es la pH-metría o la pH-impedanciometría de 24 horas?
Las pruebas de monitorización del reflujo miden la cantidad de contenido gástrico que retrocede hacia el esófago y su relación con las molestias.
Puede colocarse un catéter fino a través de la nariz hasta el esófago o, durante una endoscopia, fijarse temporalmente en el esófago una cápsula inalámbrica. La pH-impedanciometría permite valorar tanto los episodios de reflujo ácido como los de reflujo no ácido.
Que la prueba se haga tomando la medicación o tras suspenderla depende de la situación del paciente:
- Si el diagnóstico de reflujo no se ha demostrado antes de forma objetiva: La medición se hace en la mayoría de los casos tras suspender los medicamentos que reducen el ácido.
- Si el reflujo se ha demostrado antes con certeza, pero las molestias persisten a pesar del tratamiento: En algunos pacientes, la pH-impedanciometría puede hacerse manteniendo el tratamiento farmacológico.
Durante cuánto tiempo se suspenden los medicamentos debe decidirlo el médico. El paciente no debe dejar su medicación por su cuenta antes de la prueba [2–4].
¿Qué es la manometría esofágica?
La manometría mide el funcionamiento de los músculos del esófago y la estructura de presiones en la unión con el estómago.
La manometría por sí sola no diagnostica el reflujo. Se utiliza especialmente:
- En personas con dificultad para tragar
- En quienes se planifica una cirugía antirreflujo
- Cuando es necesario colocar correctamente el catéter de pH
- Cuando se sospechan trastornos de la motilidad como la acalasia.
Antes de la cirugía antirreflujo es importante descartar trastornos graves de la motilidad del esófago, porque en algunos pacientes que parecen tener reflujo puede haber enfermedades como la acalasia, que requieren un tratamiento totalmente diferente.
¿Cuándo se utiliza el esofagograma con bario?
El estudio radiológico con bario no es la prueba principal para demostrar el reflujo con certeza. Sin embargo, puede ser útil en caso de:
- Hernia de hiato grande
- Estrechamiento del esófago
- Trastorno de la deglución
- Sospecha de un problema anatómico después de la cirugía.
¿Todo ardor que no mejora con medicamentos es reflujo?
No. La causa del ardor que persiste a pesar del tratamiento farmacológico puede ser:
- Tomar el medicamento a una hora incorrecta o de forma irregular
- Reflujo no ácido
- Hipersensibilidad al reflujo
- Pirosis funcional
- Esofagitis eosinofílica
- Acalasia u otros trastornos de la motilidad
- Enfermedades del corazón
- Problemas de la vesícula biliar u otros problemas del aparato digestivo.
Por ello, en los pacientes que no responden al tratamiento, en lugar de limitarse a aumentar continuamente la dosis del medicamento o de planificar directamente una cirugía, es necesario revalorar el diagnóstico [3,4].
Opciones de tratamiento
¿Qué cambios en el estilo de vida pueden ser útiles?
En lugar de dar a todos la misma lista de prohibiciones, deben elegirse medidas con un respaldo científico más sólido y adecuadas a cada persona.
Las principales recomendaciones son las siguientes:
- Perder peso si hay sobrepeso
- No tumbarse durante al menos 2–3 horas después de comer
- Si hay molestias nocturnas, elevar la cabecera de la cama unos 15–20 centímetros
- Elevar la parte superior de la cama en lugar de solo aumentar el número de almohadas
- Hacer comidas más pequeñas en lugar de comidas abundantes y grasas
- No comer tarde por la noche
- No fumar
- Limitar los alimentos y bebidas que aumentan claramente las molestias
- Evitar la ropa que aprieta en exceso la cintura y el abdomen
En algunas personas con reflujo nocturno, dormir sobre el lado izquierdo puede reducir las molestias. Dormir sobre el lado derecho, en cambio, puede aumentar el reflujo en algunos pacientes.
¿Cómo deben tomarse los medicamentos para el reflujo?
El grupo de medicamentos más eficaz en el tratamiento del reflujo son los inhibidores de la bomba de protones. Estos medicamentos reducen la producción de ácido del estómago y ayudan a curar la inflamación del esófago.
Por lo general, se recomienda tomarlos:
- Si se toma una dosis al día, 30–60 minutos antes del desayuno
- Si se toman dos dosis al día, 30–60 minutos antes del desayuno y de la cena.
Tomar el medicamento en el momento correcto puede influir de forma importante en el éxito del tratamiento. En un paciente cuyas molestias persisten, antes de aumentar la dosis o de cambiar de medicamento debe comprobarse el horario de la toma y el cumplimiento del tratamiento [2].
Los antiácidos y los medicamentos que contienen alginato pueden aliviar a corto plazo las molestias leves u ocasionales. Los antagonistas de los receptores H2 de la histamina pueden utilizarse en algunos pacientes, pero los inhibidores de la bomba de protones son más eficaces para curar la esofagitis grave.
¿Durante cuánto tiempo debe tomarse la medicación para el reflujo?
En los pacientes con molestias típicas de reflujo, el tratamiento inicial dura en la mayoría de los casos unas 8 semanas. Una vez controladas las molestias, según la situación del paciente puede valorarse:
- Suspender el medicamento
- Tomarlo cuando sea necesario
- Pasar a una dosis más baja
- Continuar con la dosis eficaz más baja.
En algunos pacientes con esofagitis grave, esófago de Barrett, úlcera o estrechamiento del esófago es necesario un tratamiento prolongado. En estos pacientes no es adecuado suspender los medicamentos de forma arbitraria [2,5].
¿Son seguros los inhibidores de la bomba de protones?
Los inhibidores de la bomba de protones son, en general, medicamentos seguros cuando se utilizan por una indicación adecuada.
Existen estudios observacionales que describen una relación entre estos medicamentos y la enfermedad renal, las fracturas óseas, el déficit de vitaminas, las infecciones y los problemas de memoria. Sin embargo, la mayoría de estos estudios no demuestran una relación directa de causa y efecto.
Según las guías actuales, en los pacientes que necesitan tratamiento, el beneficio de los inhibidores de la bomba de protones suele ser mayor que sus riesgos demostrados. En cambio, no es correcto utilizarlos de forma innecesaria, sin una valoración adecuada y durante un tiempo indefinido [2,5].
La necesidad y la dosis del tratamiento deben revisarse a intervalos regulares. Tras la suspensión brusca del medicamento puede observarse un aumento temporal de la secreción de ácido y la reaparición de las molestias. Por ello, el plan para suspender o reducir la dosis debe hacerse junto con el médico.
¿A quién puede realizarse la cirugía antirreflujo?
La cirugía antirreflujo se valora en pacientes seleccionados cuyo reflujo se ha demostrado con pruebas objetivas y que tienen una alta probabilidad de beneficiarse de la operación.
La cirugía puede plantearse especialmente en las siguientes situaciones:
- Reflujo demostrado con certeza mediante endoscopia o pH-metría
- Presencia de una hernia de hiato grande
- Esofagitis por reflujo grave
- Regurgitación que persiste a pesar del tratamiento farmacológico y está relacionada objetivamente con el reflujo
- Pacientes adecuados que mejoran con medicamentos, pero prefieren la cirugía a un tratamiento a largo plazo
- Estrechamiento u otras complicaciones debidas al reflujo
- Deterioro marcado de la calidad de vida a pesar de un tratamiento adecuado
En los pacientes que solo tienen tos, ardor de garganta o ronquera y cuyo reflujo no se ha confirmado con pruebas, la probabilidad de éxito de la cirugía es menor.
Que no se obtenga ninguna respuesta al tratamiento farmacológico tampoco significa automáticamente que sea necesaria la cirugía. Al contrario, en esta situación debe investigarse con detalle si las molestias se deben realmente al reflujo.
¿Qué pruebas se realizan antes de la cirugía?
Antes de la cirugía antirreflujo, en la mayoría de los casos se utilizan:
- La endoscopia
- La pH-metría o pH-impedanciometría, si el reflujo no se ha demostrado de forma objetiva
- La manometría esofágica
- El estudio con bario y/o la tomografía de tórax y abdomen, si hay una hernia grande o un problema anatómico.
Para el éxito de la cirugía, la selección correcta del paciente es tan importante como la técnica quirúrgica. No es adecuado operar basándose solo en las molestias, sin pruebas objetivas de reflujo [2,3,6].
¿Qué es la cirugía de funduplicatura?
La funduplicatura consiste en reforzar la barrera antirreflujo envolviendo la parte superior del estómago alrededor del extremo inferior del esófago. Si hay una hernia de hiato, se devuelve al abdomen y se repara la abertura ensanchada del diafragma.
Los principales tipos de funduplicatura son los siguientes:
- Funduplicatura total: La parte superior del estómago se envuelve por completo alrededor del esófago. El método más conocido es la funduplicatura de Nissen.
- Funduplicatura parcial: El estómago se envuelve parcialmente alrededor del esófago. Las funduplicaturas de Toupet y de Dor pertenecen a este grupo.
La funduplicatura total puede reforzar el control del reflujo en algunos pacientes. En la funduplicatura parcial, en cambio, el riesgo de dificultad prolongada para tragar y de distensión por gases después de la operación puede ser menor.
La guía actual de SAGES recomienda que la elección entre funduplicatura total o parcial se haga mediante una decisión compartida, según la motilidad del esófago, las prioridades del paciente y la valoración del cirujano [6].
La operación se realiza en la mayoría de los casos por vía laparoscópica. También puede utilizarse el método robótico, pero no es necesario para todos los pacientes. La experiencia del cirujano y la realización de una reparación segura son más importantes que la forma del método utilizado.
¿Existen otros procedimientos intervencionistas para el reflujo?
En pacientes seleccionados pueden valorarse los siguientes métodos:
- Refuerzo magnético del esfínter: Consiste en reforzar la barrera antirreflujo con un anillo formado por cuentas magnéticas que se coloca en el extremo inferior del esófago.
- Funduplicatura transoral sin incisiones: Consiste en reforzar la unión entre el estómago y el esófago con un dispositivo endoscópico introducido por la boca.
- Otros tratamientos endoscópicos del reflujo: Pueden aplicarse en pacientes seleccionados con una anatomía adecuada y un reflujo confirmado.
Estos métodos no son adecuados para todos los pacientes. La presencia de una hernia de hiato grande, esofagitis grave, esófago de Barrett o un trastorno grave de la motilidad del esófago influye en la elección del tratamiento.
Los resultados a largo plazo de los métodos endoscópicos pueden no estar tan ampliamente estudiados como los de la funduplicatura clásica. La decisión de tratamiento debe tomarla un equipo con experiencia [1].
¿Qué cirugía se prefiere en los pacientes con obesidad?
En algunos pacientes con obesidad y reflujo grave que cumplen los criterios de la cirugía de la obesidad, puede valorarse el bypass gástrico en Y de Roux, tanto por la pérdida de peso como por el control del reflujo.
La gastrectomía en manga (manga gástrica), en cambio, puede aumentar el reflujo en algunos pacientes o provocar la aparición de un reflujo nuevo. Por ello, en los pacientes con reflujo en los que se planifica una cirugía de la obesidad, la elección del método debe hacerse con cuidado.
Recuperación y seguimiento
¿Cuánto tiempo se permanece en el hospital después de la cirugía antirreflujo?
Después de una cirugía antirreflujo laparoscópica, la estancia hospitalaria es en la mayoría de los casos de 1–2 días. La reparación de una hernia de hiato grande, las enfermedades asociadas o la evolución de la operación pueden modificar este tiempo.
¿Cómo debe alimentarse después de la operación?
En los primeros días puede empezarse con líquidos o alimentos de consistencia blanda. La alimentación vuelve a la normalidad de forma progresiva, según las recomendaciones del equipo quirúrgico.
Durante el periodo de recuperación puede ser útil:
- Tomar bocados pequeños
- Masticar muy bien los alimentos
- Comer despacio
- Tomar raciones pequeñas
- Evitar las bebidas con gas
- Si cuesta tragar, aplazar los alimentos sólidos y secos.
¿Es normal tener dificultad para tragar después de la operación?
En las primeras semanas puede haber una dificultad temporal para tragar o la sensación de que los alimentos pasan despacio, debido al edema de la zona operada. En la mayoría de los pacientes esto disminuye con el tiempo.
Si no puede tragar ni siquiera líquidos, tiene vómitos persistentes, una dificultad para tragar que aumenta progresivamente o no puede alimentarse, debe ponerse en contacto con el equipo sanitario.
¿Puede haber gases e hinchazón?
Después de la funduplicatura, algunos pacientes pueden no eructar o no vomitar con la misma facilidad que antes. Como consecuencia, puede aparecer:
- Hinchazón abdominal
- Aumento de gases
- Saciedad precoz
- Molestias después de las comidas. Esta situación puede denominarse “síndrome de distensión por gases”.
Evitar las bebidas con gas, comer despacio, no mascar chicle y reducir la cantidad de aire que se traga puede ayudar. En la mayoría de los pacientes las molestias disminuyen con el tiempo, pero en algunas personas pueden persistir durante mucho tiempo.
¿Reaparece el reflujo después de la operación?
La cirugía antirreflujo puede proporcionar un control prolongado, pero ningún método garantiza un resultado seguro de por vida.
Con el tiempo, las molestias pueden reaparecer debido a:
- La recurrencia de la hernia
- El aflojamiento o el desplazamiento de la funduplicatura realizada
- El aumento de peso
- Nuevos problemas de la motilidad del esófago.
Que vuelva a aparecer ardor después de la operación no siempre significa que el reflujo haya reaparecido. Antes de volver a iniciar la medicación o de planificar una segunda operación, pueden ser necesarias una endoscopia y pruebas de reflujo.
¿Cuándo se puede volver al trabajo?
La vuelta al trabajo de oficina puede ser posible en la mayoría de los pacientes en aproximadamente 1–2 semanas. En los trabajos que exigen levantar peso o un esfuerzo físico intenso puede necesitarse más tiempo.
Debe prepararse un plan personal teniendo en cuenta el trabajo del paciente, el tamaño de la hernia y la extensión de la operación.
Preguntas frecuentes
¿Desaparece el reflujo por sí solo?
Las molestias leves y poco frecuentes pueden remitir con cambios en el estilo de vida. Cuando se corrigen el sobrepeso, las comidas a horas tardías o algunos hábitos desencadenantes, los síntomas pueden disminuir de forma notable.
Ante molestias que se repiten con frecuencia y afectan al sueño o a la vida diaria, son necesarios una valoración y un tratamiento.
¿El reflujo y la gastritis son la misma enfermedad?
No. El reflujo es el retroceso del contenido del estómago hacia el esófago. La gastritis, en cambio, es la inflamación de la superficie interna del estómago.
Los síntomas pueden parecerse, y ambas enfermedades pueden coexistir en la misma persona. Para diferenciarlas con certeza se realiza una valoración clínica y, cuando es necesario, una endoscopia.
¿Tengo que tomar medicamentos para el reflujo toda la vida?
No en todos los pacientes. En el reflujo leve y sin daño en el esófago, la medicación puede reducirse, suspenderse o tomarse cuando sea necesario.
En los pacientes con esofagitis grave, esófago de Barrett, úlcera o estrechamiento debidos al reflujo puede ser necesario un tratamiento prolongado. El objetivo es utilizar la dosis eficaz más baja posible.
¿Cuándo debo tomar la medicación para el reflujo?
Los inhibidores de la bomba de protones deben tomarse generalmente 30–60 minutos antes de comer. Si se toma una dosis al día, en la mayoría de los casos se toma antes del desayuno; si se toman dos dosis, antes del desayuno y de la cena.
Como la forma de uso puede variar según el tipo de medicamento, deben seguirse la receta y las indicaciones del médico.
¿Los medicamentos para el reflujo causan cáncer?
Los datos científicos actuales no demuestran que los inhibidores de la bomba de protones utilizados por una indicación adecuada causen directamente cáncer.
Estos medicamentos no deben utilizarse sin necesidad, pero tampoco deben dejarse sin indicación médica solo por informaciones alarmantes encontradas en internet.
¿Seguiré tomando medicación después de la cirugía antirreflujo?
Muchos pacientes pueden dejar la medicación para el reflujo después de la operación. Sin embargo, en algunos pacientes puede volver a ser necesaria con el tiempo.
La operación no garantiza que nunca, en toda la vida, vaya a necesitarse medicación. El objetivo principal de la operación es mejorar el control del reflujo y la calidad de vida.
¿Basta con no querer tomar medicamentos para operarse?
Por sí solo no basta. En primer lugar, debe demostrarse mediante pruebas objetivas que las molestias se deben realmente al reflujo y valorarse la probabilidad de que el paciente se beneficie de la operación.
La cirugía puede valorarse en pacientes adecuados con un reflujo demostrado con certeza, que necesitan medicación a largo plazo y que, tras comprender los beneficios y los riesgos de la operación, prefieren la cirugía.
¿Cuáles son los riesgos de la cirugía antirreflujo?
Los posibles riesgos son los siguientes:
- Sangrado e infección
- Lesión del esófago, del estómago o de los órganos vecinos
- Dificultad temporal o permanente para tragar
- Gases e hinchazón
- Dificultad para eructar o vomitar
- Recurrencia de la hernia o del reflujo
- Necesidad de una nueva intervención
La probabilidad de los riesgos varía según la anatomía del paciente, sus enfermedades asociadas y la experiencia del cirujano.
¿El reflujo se convierte en cáncer?
El reflujo no es una enfermedad que se convierta directamente en cáncer. Sin embargo, el reflujo prolongado puede causar en algunos pacientes un cambio celular llamado esófago de Barrett. Solo en una pequeña parte de las personas con esófago de Barrett aparece con el tiempo un cáncer de esófago.
No todos los pacientes con reflujo desarrollan Barrett, y no todos los pacientes con Barrett desarrollan cáncer. Si se detecta Barrett, se prepara un programa de seguimiento adecuado según el resultado de la biopsia.
¿Necesitan endoscopias periódicas todos los pacientes con reflujo?
No. No es necesario hacer endoscopias a intervalos rutinarios a todos los pacientes con un buen control de los síntomas y sin esófago de Barrett ni daño importante en el esófago.
En los pacientes con esófago de Barrett, esofagitis grave, estrechamiento o nuevos síntomas de alarma puede ser necesario un seguimiento endoscópico.
¿El reflujo causa tos y ronquera?
Puede causarlas, pero estas molestias tienen muchas otras causas. Tener solo tos o ronquera no permite diagnosticar reflujo.
Puede ser necesaria una valoración de otorrinolaringología, neumología o alergología. Si se sospecha reflujo, puede ser conveniente realizar una prueba objetiva antes de decidir un tratamiento farmacológico prolongado o una cirugía.
¿Cuándo puedo volver al trabajo después de la operación?
Tras una cirugía laparoscópica, la vuelta al trabajo de oficina es posible en la mayoría de los casos en 1–2 semanas. En los trabajos físicos pesados y en las reparaciones de hernias de hiato grandes puede necesitarse más tiempo.
¿Ante qué síntomas debo acudir a urgencias?
En las siguientes situaciones debe acudir sin demora a un centro sanitario:
- Dolor torácico intenso o de nueva aparición
- Dolor torácico acompañado de dificultad para respirar, sudoración o sensación de desmayo
- Vómitos con sangre
- Heces negras como el alquitrán
- Atasco completo de alimentos o líquidos
- Vómitos persistentes
- Dolor abdominal intenso
Referencias científicas
- Desai M, Yadlapati R, Gyawali CP, et al. American Society for Gastrointestinal Endoscopy Guideline on the Diagnosis and Management of Gastroesophageal Reflux Disease: Summary and Recommendations. Gastrointestinal Endoscopy. 2025. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39692638/
- Katz PO, Dunbar KB, Schnoll-Sussman FH, Greer KB, Yadlapati R, Spechler SJ. ACG Clinical Guideline for the Diagnosis and Management of Gastroesophageal Reflux Disease. American Journal of Gastroenterology. 2022;117(1):27–56. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8754510/
- Gyawali CP, Yadlapati R, Fass R, et al. Updates to the Modern Diagnosis of GERD: Lyon Consensus 2.0. Gut. 2024;73(2):361–371. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10846564/
- Yadlapati R, Gyawali CP, Pandolfino JE. AGA Clinical Practice Update on the Personalized Approach to the Evaluation and Management of Gastroesophageal Reflux Disease. Clinical Gastroenterology and Hepatology. 2022;20(5):984–994.e1. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9838103/
- Targownik LE, Fisher DA, Saini SD. AGA Clinical Practice Update on De-Prescribing of Proton Pump Inhibitors: Expert Review. Gastroenterology. 2022;162(4):1334–1342. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35183361/
- Slater BJ, Dirks RC, McKinley SK, et al. SAGES Guidelines for the Surgical Treatment of Gastroesophageal Reflux Disease. Surgical Endoscopy. 2021;35:4903–4917. https://www.sages.org/publications/guidelines/guidelines-for-the-surgical-treatment-of-gastroesophageal-reflux-gerd/
Información importante: Esta página tiene una finalidad de información general. La información aquí recogida no sustituye la exploración personal, la endoscopia ni las pruebas de reflujo. La decisión sobre la medicación, un procedimiento endoscópico o la cirugía debe tomarse de forma individual para cada paciente.