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Prof. Dr. Ersin Gündoğan

Cirugía antirreflujo

Funduplicatura de Nissen

Información para pacientes sobre la cirugía antirreflujo (funduplicatura de Nissen): a quién se aplica, cómo se realiza, posibles riesgos y proceso de recuperación.

Última actualización: 15 de julio de 2026

Última actualización: 15 de julio de 2026

Esta página es una traducción del original en turco. El texto válido desde el punto de vista médico es la versión en turco. Leer el original en turco

¿Qué es esta operación?

La cirugía antirreflujo es el tratamiento quirúrgico de la enfermedad por reflujo gastroesofágico (el retorno del ácido del estómago hacia el esófago). El método más utilizado es la funduplicatura de Nissen: la parte superior del estómago (fundus) se envuelve alrededor del extremo inferior del esófago, con lo que se refuerza el mecanismo de válvula entre el estómago y el esófago.

De este modo se reduce el retorno del contenido del estómago hacia el esófago. Durante la operación también se repara, si existe, la hernia de estómago (hernia de hiato). Hoy en día, esta operación se realiza en la mayoría de los casos con técnica laparoscópica (cerrada), a través de varias incisiones pequeñas en el abdomen.

¿A quién se aplica?

La mayoría de los pacientes con reflujo mejoran con cambios en el estilo de vida y tratamiento farmacológico; no todos los pacientes con reflujo necesitan una operación. El tratamiento quirúrgico suele plantearse en las siguientes situaciones:

  • Pacientes cuyas molestias persisten a pesar de un tratamiento farmacológico regular
  • Pacientes que mejoran con medicamentos pero no desean tomarlos durante mucho tiempo o presentan efectos secundarios
  • Pacientes con una hernia de estómago (hernia de hiato) grande
  • Pacientes en los que el reflujo ha provocado cambios en el esófago como inflamación (esofagitis), estrechamiento o esófago de Barrett
  • Pacientes considerados adecuados que presentan síntomas relacionados con el reflujo, como tos crónica o ronquera

Antes de decidir la operación suelen realizarse pruebas como la endoscopia, la medición de la presión del esófago (manometría) y la medición del ácido (prueba de pH). Estas pruebas confirman el diagnóstico y ayudan a elegir la técnica quirúrgica más adecuada. Es importante que valore con su médico si la cirugía es adecuada para usted.

¿Cómo se realiza la operación?

La operación se realiza con anestesia general y suele durar entre 1,5 y 3 horas. En la técnica laparoscópica se introducen una cámara e instrumentos quirúrgicos a través de pequeñas incisiones en el abdomen.

Primero se repara, si existe, la hernia de estómago y se libera la porción abdominal del esófago. A continuación, la parte superior del estómago se envuelve alrededor del extremo inferior del esófago. En la técnica de Nissen esta envoltura es completa (360 grados); en algunos pacientes pueden preferirse técnicas de envoltura parcial. La técnica que se aplicará se decide según los resultados de las pruebas del paciente.

En raras ocasiones, puede ser necesario pasar a cirugía abierta durante la operación por motivos de seguridad. Su médico hablará con usted de esta posibilidad antes de la operación.

Riesgos y posibles complicaciones

Como en toda intervención quirúrgica, esta operación también conlleva algunos riesgos. La mayoría son poco frecuentes y una parte importante de ellos puede tratarse:

  • Sangrado, infección de la herida y problemas relacionados con la anestesia
  • Dificultad para tragar (disfagia): es frecuente en las primeras semanas por la inflamación (edema) de la zona operada y en la mayoría de los casos desaparece por sí sola; en raras ocasiones puede ser permanente y requerir una intervención adicional
  • Molestias por gases e hinchazón: puede aparecer acumulación de gases en el abdomen y sensación de hinchazón debido a la dificultad para eructar; suelen disminuir con el tiempo
  • Reaparición de las molestias de reflujo por el aflojamiento o desplazamiento de la envoltura con el tiempo
  • Lesión del esófago, del estómago o de los órganos vecinos (poco frecuente)

Estos riesgos pueden variar según el estado general de salud de cada persona. No dude en preguntar a su médico, en la consulta previa a la operación, por los riesgos propios de su caso.

Recuperación y seguimiento

La estancia en el hospital suele ser de 1–2 días. Tras las operaciones realizadas con técnica laparoscópica, el dolor suele ser leve y los pacientes se levantan en poco tiempo.

La alimentación se avanza de forma progresiva: en los primeros días se recomiendan alimentos líquidos y, después, durante varias semanas, alimentos blandos y en forma de puré. En este periodo, tomar bocados pequeños, comer despacio y evitar las bebidas con gas reduce la dificultad para tragar y la sensación de hinchazón. El paso a la alimentación normal suele completarse en 4–6 semanas.

Las personas con trabajos de oficina pueden volver al trabajo en la mayoría de los casos en 1–2 semanas; en quienes realizan trabajos físicos pesados este plazo puede alargarse. Se recomienda evitar levantar peso en las primeras semanas. Si aparecen síntomas como fiebre, dolor abdominal cada vez más intenso, imposibilidad de tragar o vómitos persistentes, debe acudir a su médico sin perder tiempo. Acudir con regularidad a las citas de control es importante para el seguimiento de la recuperación.

Preguntas frecuentes

¿Podré dejar los medicamentos para el reflujo después de la operación?

En una parte importante de los pacientes, la necesidad de medicamentos disminuye o desaparece tras la operación. Sin embargo, esta decisión varía de una persona a otra; se recomienda que no suspenda sus medicamentos sin consultar a su médico.

¿Tendré dificultad para tragar después de la operación?

En las primeras semanas, una dificultad leve para tragar es una situación frecuente y esperada; se debe a la inflamación (edema) de la zona operada y en la mayoría de los casos desaparece por sí sola. En este periodo, alimentarse con alimentos blandos resulta aliviador. Si la dificultad para tragar se prolonga, su médico puede realizar una valoración adicional.

¿Cambiará algo en cuanto a eructar y vomitar?

Debido a la envoltura, eructar y vomitar pueden resultar más difíciles después de la operación. Como consecuencia, puede aparecer sensación de gases e hinchazón en el abdomen. Evitar las bebidas con gas y comer despacio reduce estas molestias; las molestias suelen aliviarse con el tiempo.

¿Pueden volver mis molestias de reflujo?

En la mayoría de los pacientes, la operación controla los síntomas de reflujo a largo plazo. No obstante, con los años, en una parte de los pacientes las molestias pueden reaparecer por causas como el aflojamiento de la envoltura. En ese caso, es conveniente que acuda a su médico para una nueva valoración.

Nota informativa: Esta página tiene fines informativos generales y no sustituye a la consulta personal ni a la valoración por parte del médico.

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